LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS
Humberto Musacchio
Intelectuales contra una fonda
Con la complicidad del delegado en Cuauhtémoc y el subdelegado en Roma Condesa, un
tal Jack Chernitsky puso una bodega y cocina del restaurante Mama Rosas en la calle de
Jojutla 81, en un lugar donde está prohibido que funcionen establecimientos de ese tipo.
Por supuesto, los vecinos tienen que soportar los olores de su cocina clandestina, el
consiguiente criadero de ratas, el ruido de los extractores de aire y de los refrigeradores
industriales, así como el constante ir y venir de los empleados del citado tragadero y de
vehículos que descargan ahí comestibles y bebestibles. Por supuesto, la actitud abusiva de
Chernitsky no es la excepción, sino la regla impuesta por restauranteros irresponsables
–no todos lo son–, quienes ya olvidaron que en los años noventa, cuando la delegación
retiró toldos y mesas de la banqueta, fueron precisamente los escritores y artistas que
viven en la Condesa los que defendieron el derecho al uso y disfrute de la calle. Hoy,
algunos vivales pretenden acabar con lo que ha sido una amable convivencia, pese a la
falta de estacionamientos y la basura que generan las fondas, sus clientes y empleados.
Por eso mismo, circula una carta exigiendo que se clausure del mugrero de Chernitsky. El
documento lleva las prestigiosas firmas de Federico Campbell, Juan Gelman, Daniel Sada,
Saúl Kaminer, Ignacio Toscano, José María Espinasa, Ana María Jaramillo, Carmen
Gaitán-Rojo, Magali Tercero, Ilán Semo, Ximena Escalante, Mauricio Sandoval, Gustavo
Monroy, Jimena Giménez-Cacho, Joaquín Armando Chacón, Eduardo Clavé, Guillermo
Osorno, Víctor Manuel Mendiola y varios más a los que se suma este republicano.
Debate por el Premio Aguascalientes
Como lo adelantamos aquí, ya se desató la discusión por el otorgamiento del Premio de
Poesía Aguascalientes a Mario Bojórquez, por un jurado que integraron Dana Gelinas,
Víctor Sandoval –no Mendiola, como equivocadamente dije aquí– y Eduardo Langagne.
Señalamos que la causa del escándalo era el hecho de que uno de los jurados es jefe del
premiado, lo que plantea un conflicto de intereses, además de que se pone en cuestión la
calidad de la obra escogida en ese certamen que en varias ocasiones ha negado el premio
a creadores que gozan de enorme prestigio. Dirigida a Silvia Molina, la directora de
Literatura de Bellas Artes, ya circula una carta con numerosas firmas de poetas
reconocidos quienes no están de acuerdo con el otorgamiento del Aguascalientes ahora y
el año pasado, y le piden hacer algo para evitar desatinos que ponen en riesgo el prestigio
del citado premio. El asunto ha cobrado tintes de gravedad, pues una de las impugnadoras
recibió amenazas telefónicas de un cobarde. Seguiremos con el asunto.
Memorias de Olga Harmony
Una visión retrospectiva del teatro mexicano ofrece el volumen de Memorias, de Olga
Harmony, recopiladas por el actor, dramaturgo y director escénico David Olguín y
coeditadas por Conaculta y El Milagro. La decana de la crítica narra su paso por la
legendaria Facultad de Filosofía y Letras, cuando ésta ocupaba el edificio de Mascarones.
Ahí, Olga convivió con personajes que le darían cimiento y perfil al teatro y la cultura
mexicana de la segunda mitad del siglo XX como Emilio Carballido, Luisa Josefina
Hernández, los Sergios Magaña y Fernández, Héctor Mendoza, Rosario Castellanos, Jaime
Sabines, Jorge Ibargüengoitia, los miembros del grupo Hiperión y muchos más, entre ellos
personajes de la talla de Rodolfo Usigli, Salvador Novo, Fernando Wagner y Julio Ruelas.
La Harmony, como le decíamos sus alumnos en la preparatoria, repasa también los
teatros que le tocó conocer, las obras propias y las ajenas, simpatías y antipatías,
ascensos y caídas de nuestro teatro, usos y abusos, personas y personajes, talentos y
decepciones que dan como resultado un mosaico interesantísimo del arte escénico, pero
también de la vida intelectual de seis décadas, todo con el ineludible telón de fondo de
nuestra vida pública, pues Olga Harmony es una mujer de su tiempo y como tal, a sus
alumnos nos acercó al teatro, pero igualmente estimuló en nosotros el surgimiento de la
conciencia crítica. En fin, un libro memorable de una mujer indispensable en la vida teatral
de México.
Las tragedias de Feliciano Béjar
En 1982, Feliciano Béjar vivió una de sus grandes tragedias, cuando una tormenta convirtió
las calles en ríos y su casa en una enorme alberca en la cual nadaban miles de dibujos,
grabados y pinturas, obras propias y ajenas que la naturaleza le robó. Tiempo después,
una nueva desgracia se abatió sobre el artista, pues contra su voluntad fue internado en un
hospital siquiátrico donde permaneció prisionero pese a que distaba de hallarse en estado
patológico. Por fortuna, después de largas gestiones de sus amigos, se comprobó que era
una persona no más anormal que la mayoría y pudo abandonar aquella cárcel disfrazada
de sanatorio. Béjar siguió trabajando y todavía tuvo la fuerza para presentar una celebrada
exposición. Ahora la muerte nos lo ha quitado y a él lo apartó de las miserias de este
mundo. Nos quedan sus magiscopios, trabajos a los que imprimió su peculiar talento
como artista.
Breviario…
Hoy termina el segundo Festival del Tamal que desde el jueves se celebra en la Alameda
de Santa María la Ribera, ahí donde está el kiosco morisco. Recomendamos
especialmente los tamales sonorenses de elote y sobre todo los de carne, pues,
irreverentes, dicen por allá que la mejor carne, en dos y cuatro patas, es la de Sonora. Los
puestos permanecerán abiertos hasta las 21 horas, pero hay el riesgo que se acabe antes
la mercancía. Hay que ir temprano. @@@ Carlos Mapes recuerda –vive– con nostalgia el
rock de los años sesenta y setenta, por lo que decidió hacer un pequeño catálogo de sus
gustos musicales, debidamente acompañado de un disco con las composiciones que
más lo entusiasman. El libro, por si algo faltara, es una joyita artesanal producida por el
taller de Juan Malasuerte Editores. @@@ Retorno al inicio (Colección Oscura Palabra) se
llama la plaquette en la que el poeta Jorge Asbun Bojalil ha dejado líneas como éstas:
…adornos del mundo
versos de luz
estrellas esenciales
no alumbran:
iluminan.
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