Visitan a Raúl Hernández en la cárcel de Ayutla las indígenas otomí y mazahua también presas de conciencia
Karenine Trigo
Ayutla
Las indígenas mazahua, Magdalena García Durán, y otomí, Jacinta Francisco Marcial, ex presas de conciencia, visitaron a Raúl Hernández Abundio en el penal de esta ciudad para manifestar su solidaridad y exigir al gobierno la libertad inmediata e incondicional; le expresaron al integrante de la Organización del Pueblo Indígena Me´phaa (OPIM) que no decaiga y que siga luchando porque hay mucha injusticia en el país.
Al filo de las 2 y media de la tarde llegó al penal de Ayutla la caravana formada por integrantes de Amnistía Internacional, del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, encabezados por el abogado Andrés Díaz, de la OPIM y del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, quienes exigieron la libertad inmediata e incondicional de Raúl Hernández.
El indígena me’phaa fue detenido el 17 de abril del 2008 junto con otros cuatro integrantes de la OPIM en un retén con militares, agentes de la Policía Investigadora Ministerial, de la Policía Estatal y de la extinta Agencia Federal de Investigación, señalados como presuntos responsables del homicidio del presunto informante del Ejército, Alejandro Feliciano García. Los cuatro acompñantes de Raúl fueron liberados el 20 de marzo de este año tras probar su inocencia; no obstante, Raúl Hernández sigue en prisión con un expediente con pruebas inconsistentes, según han informado en varias ocasiones sus abogados, y fue adoptado como preso de conciencia por Amnistía Internacional el 11 de noviembre del 2008.
Para poder ver a Raúl el grupo se tuvo que dividir en dos partes; en el primero pasaron las ex presas de conciencia, representantes de los grupos defensores de derechos humanos y el segundo grupo se formó por familiares e integrantes de la OPIM.
Dentro del penal, el director de Tlachinollan, Abel Barrera presentó a Raúl Hernández con las dos ex presas de conciencia a quienes definió como “dos grandes mujeres de los pueblos indígenas”; le reiteró: “No estás solo, todos los que estamos acá, estamos contigo”.
La primera en compartir su experiencia fue Magdalena García Duran, quien fue acusada de participar en el secuestro de varios policías el 3 de mayo 2006, durante el enfrentamiento que se suscitó entre pobladores de San Salvador Atenco y diversas corporaciones policiacas mexiquenses y federales.
La indígena mazahua le explicó que estuvo un año 6 meses y tres días presa, acusada de “delincuencia organizada, secuestro equiparado y ataques a las vías de comunicación…aquí me ve con la frente en alto y con mucha dignidad”, le dijo y le instó a mantenerse con firmeza…”la lucha va a seguir, no te me desanimes, échale muchas ganas”.
Magdalena García dijo que su salida del penal se debió en gran medida a la lucha que emprendió Amnistía Internacional, donde firmaron más de 80 países exigiendo du libertad, “no importan las paredes, la rejas que nos atan, pero nuestro espíritu está fuera y allí está con la gente que lo queremos…sabemos que es inocente y solicitamos su libertad inmediata incondicional, porque después cometen errores como lo cometieron conmigo”.
Por su parte, Jacinta Francisco Marcial, quien fue acusada de haber secuestrado a seis agentes de la entonces Agencia Federal de Investigación, ahora Policía Federal Ministerial, durante los hechos ocurridos el 26 de marzo de 2006 en la comunidad indígena Santiago Mexquititlán, del municipio de Amealco, en Querétaro, le dijo a Raúl Hernández que al estar en la cárcel se pasa por diferentes estados de ánimo, “yo pensé que no había gente que apoyara a uno, porque soy indígena, pero hay mucha gente en el mundo que nos ayuda…échale muchas ganas y adelante, yo se que vas a salir”.
La indígena otomí dijo que a ella le dieron mucho ánimo las cartas que le mandaron las diferentes organizaciones de todo el mundo, que cuando las leía se sentía libre; le pidió no perder la fe en Dios y que cuando salga siga luchando por los derechos de su pueblo, porque “hay mucha injusticia”; exigió también al gobierno la libertad inmediata del integrante de la OPIM.
Raúl Hernández se dirigió a los presentes en me’phaa y con ayuda de Obtilia Eugenio Manuel, presidenta de la OPIM, quien tradujo al español, agradeció a las indígenas sus palabras de apoyo; dijo que él en muchas ocasiones ha sentido lo mismo que ellas le relataron, que se siente “muy deprimido por no ver a su familia, pensaba que nada más a mi me pasaba eso, yo también me siento con mucho ánimo, con mucha alegría, a veces se llegan a caer las lágrimas”.
Dijo además que el pasado martes cumplió un año 7 meses en la cárcel y que a pesar de sus tristeza, las palabras para el “son mucho apoyo porque son mujeres y demostraron valor”; dijo además que sus compañeros van a seguir exigiéndole al gobierno que lo dejen libre.
Señaló a los presentes que está preso por un delito que no cometió y que antes de ser apresado trabajaba incansablemente por los derechos de su comunidad, donde el Ejército violó a dos de sus compañeras y 14 compañeros de la organización fueron esterilizados con engaños.
Abundó que no hay un compañero no que esté dentro de la OPIM que no tenga orden de aprehensión, “hay muchas amenazas, yo alcé la voz y me encarcelaron”, eso es lo que hace el gobierno con la gente que se defiende, dijo; explicó que ese día que los detuvieron habían bajado a hablar con el presidente municipal.
Durante su intervención el holandés Frank Bron, señaló: “He viajado mucho para poder estar hoy aquí y quiero decirle que se parece mucho a todas las fotos que he visto de usted, porque usted es una estrella bastante grande en el ámbito amnistiano, espero que en esta ciudad que se llama Ayutla de los Libres, que usted también será libre muy pronto y que este llavero (el cual le regaló a Raúl) con los zapatos tradicionales holandés muy pronto traiga la llave de su celda”.
Frank Bron, dijo estar en el lugar como el representante de todo el sistema de Amnistía Internacional a nivel mundial y le entregó fotografías tomadas en distintos lugares como Ámsterdam, Paraguay, Canadá, Nueva Zelanda, Polonia y Finlandia, donde se ha exigido la libertad del me’phaa; así también le leyó un mensaje de Amnistía Internacional en Suiza donde le señalan: “Luchamos para verte libre lo más pronto posible”.
Por su parte Alberto Herrera de Amnistía Internacional México, le señaló: “Estamos trabajando mucho, no tenemos descanso, hasta lograr tu liberación”.
La visita a Raúl terminó poco antes de las 5 de la tarde y luego el contingente se dirigió a las oficinas del OPIM que se encuentran en la ciudad donde platicaron con un sus integrantes.
En un boletín conjunto con motivo de la visita de Raúl, las organizaciones demandaron a las tres instancias de gobierno “un alto a las intimidaciones, hostigamiento y amenazas en contra de los integrantes de la OPIM, en particular, contra la presidenta, Obtilia Eugenio Manuel, quien incluso ha tenido que abandonar la región y el estado, ante la falta de condiciones para ejercer su labor como defensora de derechos humanos”.