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EL FIN Y LOS MEDIOS Emisarios del pasado hacen de las suyas Dos ejemplos de la hora nos permitirán ilustrar la contradicción que existe entre el fin expresado en el lema de campaña del gobernador Zeferino Torreblanca –Gurrero será mejor– y los medios para conseguirlo: un gabinete y una estructura gubernamental en que abundan representantes del pasado de autoritarismo, corrupción y de negocios que crecen al amparo del poder público. El primero se presenta de un modo epistolar, mediante una carta del director general de El Sur a la directora general del Instituto Guerrerense de la Cultura. C. Laura Lopezvictoria Directora general del Instituto Guerrerense de la Cultura Estimada Laura: El pasado lunes recibí vía fax una carta tuya en la que aclarabas que era incorrecta la fecha límite que publicamos para recibir trabajos del Primer Concurso Nacional de Novela y Poesía Ignacio Manuel Altamirano. En la parte superior de la comunicación se lee que el fax fue enviado desde el Centro Cultural Taxco, del teléfono 6226617, el 21 noviembre de 2005 a las 2.33 de la tarde. De inmediato ordené que la carta apareciera publicada al día siguiente en la sección de Cultura. Sin embargo, el responsable de la misma decidió, sin consultarme, que era suficiente con hacer la aclaración en el texto mismo de la convocatoria que se venía publicando en la Cartelera desde principios de octubre, con el error que ustedes mismos apenas encontraron este lunes. Pero Juan Carlos Moctezuma no se cercioró de que ese cambio ordenado se hiciese y al siguiente día volvió a publicarse la fecha incorrecta. Por la publicación en El Sol de Acapulco de un grosero desplegado contra nosotros firmado por la Dirección a tu cargo parece que te han hecho creer que en todo esto hubo dolo y mala fe de nuestra parte y no una evidente deficiencia profesional. Te lo digo porque este martes el director de Comunicación Social del gobierno del estado, César Bajos, intentó comunicarse con nuestro coordinador de Información Ricardo Castillo, seguramente para tratar el tema. La comunicación la logró el subdirector Manuel Nava, quien le dijo a Ricardo que “el fin de semana” se mandó una carta aclaratoria y preguntaba porqué no se publicaba. La carta no la recibimos sino hasta el lunes, y ya te informé el (mal) curso que tuvo, y por ello te ofrezco disculpas. Me preocupa sin embargo que pretendan hacerte creer que nuestra postura crítica hacia el gobierno de Zeferino Torreblanca la llevamos al extremo de actuar con dolo, tergiversar la información o manipularla. El origen de nuestras críticas hacia Zeferino tiene mucho que ver con su decisión de dejar en cargos delicados a personajes que fueron ajenos, si no contrarios, al movimiento cívico que el ahora gobernador encabezó desde principios de la década de los 90 en Acapulco. Uno de ellos es su director de Comunicación Social César Bajos, quien incursionó en la política como parte de una maniobra del ex gobernador René Juárez Cisneros para demostrar que no todos los empresarios estaban con Zeferino, y que tan no lo estaban que un amigo de éste desde su infancia pertenecía ya orgullosamente a las filas del PRI. César Bajos cree que todos los periodistas somos corruptos, que lo único que queremos es dinero y que nuestras críticas al gobernador son un chantaje. Este señor es el mismo que ha pedido a los editores que “hagan méritos” con el gobernador para recuperar los convenios. ¿Qué tiene que ver un personaje con ese perfil en un gobierno que se quiere democrático? ¿Podrá contribuirse desde el gobierno a la modernización de los medios con un responsable de esa área tan limitado y más apropiado para los viejos tiempos del autoritarismo del PRI? Nos sentimos muy molestos con el mencionado desplegado que se publicó con la firma de la dependencia que diriges. Como César Bajos es el menos indicado para dar clases de profesionalismo periodístico, entendemos esa comunicación como un intento de desprestigiar el trabajo de El Sur para, de ese modo, descalificar las críticas que aquí hacemos al gobierno del estado. Tú ya sabes que no nos dejaremos intimidar. Me despido con un abrazo. Tu amigo.
Juan Angulo Osorio Director general de El Sur
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El segundo ejemplo es el comportamiento del secretario de Fomento Turístico, Ernesto Rodríguez Escalona, y del propio gobernador Torreblanca en el caso de un negocio privado presentado como parte de las acciones estratégicas en materia de turismo, actividad que un día sí y otro también es reivindicada como la más importante de Guerrero por el Ejecutivo del estado. Repasemos la historia. La Secretaría de Fomento Turístico distribuyó invitaciones formales a representantes de diversos sectores de la sociedad para que asistieran a la presentación de proyectos estratégicos del gobierno del estado en la materia. La cita se fijó para el sábado pasado en el Centro de Convenciones de Acapulco. Allí, ante el secretario federal de Turismo, Rodolfo Elizondo, se presentaron tres proyectos, uno de ellos el “centro gastronómico y cultural El Jaguar”. De los otros dos, que efectivamente son proyectos, –la remodelación del Centro de Convenciones y el rescate de la zona arqueológica de Tehualco– se dio información amplia, incluso con videos, no así del “centro gastronómico y cultural”. Si se estaba hablando de proyectos, cualquiera pudo haber concluido que se trataba de una obra por hacer, y que se refería a la construcción de un área de restaurantes con espacios para la exposición de trabajos de artistas de Guerrero y la presentación de espectáculos de música, danza y teatro. Pero no. Se trata del negocio de un particular que sería inaugurado ese mismo sábado por el gobernador y su secretario del turismo. Ahora se pretende decir que aquí en El Sur exageramos y que sólo vemos “moros con trinchete”. Pero no fue en estas páginas donde se le dio relevancia al hecho, sino en un acto oficial que, a mayor abudamiento, fue reseñado en el boletín de prensa 693-05 de Comunicación Social del gobierno del estado, que fue titulado Anuncia Zeferino Torreblanca acciones importantes en apoyo a la actividad turística de Guerrero. Una de ellas, según se lee en el segundo párrafo, es “la inauguración del primer centro gastronómico y cultural El Jaguar”, del cual no se dice una palabra más. Que el gobierno del estado daba una gran relevancia al acto del sábado se demuestra en el mismo boletín donde aparecen expresiones como “la importancia de mostrar al resto del mundo” que Acapulco y Guerrero no son solamente “playas, clima, belleza y atención”, y otras del Ejecutivo del estado que caracterizaron el acto como “el punto de partida, el banderazo para decir: todos en Guerrero vamos a entrarle al turismo, porque Guerrero es más fuerte que cualquiera de sus circunstancias, porque este México lo merece”. Por eso llama la atención ahora la incapacidad de Torreblanca y Rodríguez para aceptar que se cometió un error. Del primero, que viene de la cultura de simulación del PRI no extraña; pero sí de un gobernador que ha preconizado la necesidad de una nueva forma de hacer política en el estado. Al final, ambos se unen a los políticos a la vieja usanza que suponen que reconocer un error es peor que cometerlo. Lo que se cuestiona es la promoción vergonzante y por la puerta de atrás, sin decirlo abiertamente, del negocio de un particular. Nadie se opondría a que el gobierno del estado apoye a empresarios que compraran productos del campo guerrerense para sus hoteles y restaurantes; a centros comerciales que le dieran prioridad al café guerrerense, por mencionar sólo dos muy claros ejemplos. Tampoco nadie se opondría a que el gobierno del estado apoye a empresarios interesados en promover las actividades culturales del estado. Pero no es el caso de El Jaguar, que en su propia propaganda se presenta como un simple “restaurant bar”. Y no hablamos del talante político de Fernando Álvarez, el dueño del establecimiento, un empresario que formó parte del grupo que, en una madrugada de febrero de 1999, irrumpió en la sede del Consejo Estatal Electoral acompañando al priísta René Juárez Cisneros a recibir la constancia de mayoría que lo acreditaba como gobernador electo del estado. César Bajos, Ernesto Rodríguez y Fernando Álvarez, en el centro de la toma de decisiones al viejo estilo. Y a propósito, ¿por quién votarán en las elecciones presidenciales de 2006? (Redacción). Simple y llanamente ser democrático
Eliana García Laguna
Cuando no se tiene argumentos es fácil salirse por la tangente, divagar y contradecirse. Me sorprenden las reacciones que provoco: lo mismo se me presenta como una señora irritada como criatura sorprendida haciendo travesuras que se me trata con una serie de alusiones hipócritas para certificarme, certificación que francamente ni agradezco ni necesito pues me parece poco honesto el dejo de sarcasmo y burla que se nota en los comentarios del señor Arturo Martínez Núñez en su artículo (El Sur, 16-11-05). Y yerra si cree que quedamos uno a una, porque a pesar de sus burlas no es lo mismo ser demócrata en el 2005 –cuando ya cientos de guerrerenses y mexicanos, con su vida o su libertad, abrieron la brecha– que ser luchadora social, militante política de oposición y además de izquierda cuando Figueroa padre y compinches eran la cabeza visible del gobierno de Guerrero. Aunque algunos no lo imaginen, sí es distinto. Si el joven Martínez Núñez no quería ser defensor de oficio de los funcionarios de gobierno lo ocultó muy bien, pues los funcionarios aludidos por mí son los mismos que él defendió en el artículo que motivó esta polémica; qué bueno que haya rectificado y ahora sí los considere mayorcitos que pueden dar la cara. Y hablando de descalificaciones, lo que sí desconcierta es la rapidez con la que paso de ser veterana mujer, ilustre dama, luchadora social con admirable historial a un intento por referirse a mí en términos peyorativos. Creo que molesta a los jóvenes asesores (ahora entiendo la defensa) del gobierno del señor Zeferino Torreblanca que no todos pensemos como él. Francamente, qué necesidad tiene el joven Núñez de compararse conmigo, si por su sarcasmo queda claro que le merezco tan poco respeto. Por favor, no rebaje el debate sobre gobernar desde una visión democrática a una confrontación generacional a la que por demás no me interesa subirme. Cada quien sabe su historia y no anda por la vida exhibiéndose. Así que volvamos a la discusión en serio, y veamos cómo se contradice solitito. Gracias al cielo de los no dogmas que la mayoría de las y los guerrerenses no están divididos entre puros puros y malos malos, pero lo que nadie puede negar –a menos que no quiera ver– es que aunque sean puros puros, los represores de los gobiernos priístas que violaron los derechos humanos y cometieron crímenes de lesa humanidad y que ahora están cogobernando con el joven empleado de este “gobierno democrático” sí han sido malos malos. Coincido plenamente en que no es un asunto menor el cómo se usa la fuerza del Estado. En Francia ante los hechos violentos por ellos cometidos, los jóvenes hijos de segunda y tercera generación de los migrantes norafricanos no han recibido la fuerza represiva del Estado francés que evidentemente está tan facultado como el guerrerense para ejercer toda la fuerza del Estado. La ira y la frustración provocadas por la discriminación, exclusión y racismo de modelos económicos y de desarrollo que sólo sirven al capital financiero (aguas con La Parota) no han recibido ninguna acción represiva hasta el momento, considerando además que el gobierno francés ni siquiera tiene interlocutores que estén exigiendo diálogo ni demandando el cumplimiento de un pliego petitorio como sí lo han demandado los ejidatarios opositores a La Parota o los normalistas del FENEG o los colonos de Villas Colibrí (defraudados por una desarrolladora inmobiliaria privada con el aval del actual director del Invisur, antiguo subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda con René Juárez y ex director de Invisur con Rubén Figueroa hijo) o los dirigentes de la Organización Ecologista de la Sierra de Petatlán u otros organismos como Greenpeace o Amnistía Internacional o los grupos de derechos humanos o la Fiscalía Especial de Delitos del Pasado o cualquier representante de la sociedad civil organizada que intenta dialogar con el zeferinismo. Un gobierno con visión democrática no ejerce de la misma manera la fuerza del Estado contra quienes disienten o cuestionan o demandan el cumplimiento de demandas sociales que la fuerza que se debe ejercer contra los delincuentes que con toda impunidad, sobre todo si lo hicieron protegidos con la investidura del Estado como sus actuales colegas del gobierno, secuestran o matan o roban o desaparecen o trafican con armas, personas y drogas. Imperio de la ley y lucha contra la impunidad que por cierto no hemos visto en el actual gobierno. El joven Núñez se pregunta si es democrático el gobierno de Zeferino y nunca contesta. Yo creo que hasta el momento no ha dado muestras de ser un gobierno democrático, y ojo, tampoco digo que no pueda ser diferente. Pero mientras persista en mantener a quienes gobernaban con el PRI sigue siendo un gobierno que cobija la corrupción y la impunidad y si eso no le gusta al joven Núñez, pues ni modo, porque la realidad está ahí, no la estamos inventando ni la estamos propiciando, sólo la estamos haciendo evidente. En el gobierno del señor Zeferino se quedaron en cargos de gran importancia los mismos que gobernaban con los Figueroa, con el gobierno interino de Ángel Aguirre y con René Juárez; todos ellos si no me falla mi veterana memoria, priístas. Entonces para qué hacer apología de una elección en la que logramos vencer al PRI, si se gobierna con los mismos priístas a los que logramos vencer, incluso los peores de ellos, los que tienen recomendaciones de organismos internacionales, nacionales y estatales de derechos humanos. Y cuáles son los planteamientos muy claramente definidos, cuál el compromiso central, qué reiteró el candidato Zeferino hasta el cansancio, y lo que se contesta el joven asesor es que se negaron y rechazaron ofrecimientos demagógicos, pero no nos dice a qué sí se comprometió. ¿Ya se reunió este “gobierno democrático” con las madres del Comité Eureka del estado de Guerrero? Sí, con las doñitas que todavía no mueren de vejez y de dolor, con las madres de los desaparecidos políticos (que por cierto ven en la nómina de la Procuraduría de Justicia del gobierno “democrático” zeferinista, el nombre del policía judicial Epifanio Valdez quien ha sido acusado de participar en la desaparición forzada de al menos 400 campesinos de la zona de Atoyac durante el combate al profesor y guerrillero Lucio Cabañas). A todos los que sí tenemos memoria histórica o al menos, si no lo vivimos, lo hemos leído, nos interesaría saber cuáles fueron los compromisos y acuerdos en esas reuniones, si es que el “gobierno democrático” se hubiera dignado a reunirse con ellas. ¿Ya se reunió el “gobierno democrático” con las madres de las víctimas de las matanzas de Aguas Blancas y El Charco? Si fue así, ¿cuáles fueron los compromisos para castigar a los responsables materiales e intelectuales, uno de los cuales –Rubén Figueroa hijo– se volvió prontamente proveedor de fertilizantes del actual “gobierno democrático”. No es suficiente haber obtenido en las urnas la confianza de la sociedad para tener un claro origen democrático, porque si así fuera Hitler podría ser calificado de gran demócrata, y no El gran dictador presentado de cuerpo entero por el maestro Chaplin en su memorable película. Lo que hace democrático a un gobierno no es si fueron a votar por él, eso sólo hace presumiblemente democrático un proceso electoral. Y el que me acusa de seguir dogmas de fe y mandamientos de la ley de Dios por cuestionar la calidad democrática del gobierno para el cual trabaja, califica a su empleador como demócrata por virtud original, vaya, vaya, eso sí que suena sacro y con lo sagrado ni meterse, ¿verdad? Democrático por virtud original. Y de pronto encuentra la fórmula: poner en orden la casa es el tema del orden democrático, ahora sí que entiendo lo del catecismo y el despliegue de la búsqueda intelectual y política para ordenar la casa. ‘Aray, ¿a qué tanto buscar lo que si fuera víbora les picara sí el mismo joven dice que en Guerrero se tiene el desafío de idear el orden democrático? Joven Núñez: un demócrata no tiene que idear lo que es su convicción, sólo la tiene que instrumentar, a menos que nunca haya tenido una visión de cómo gobernar democráticamente. Se reconoce que en Guerrero prevalece el desorden que da pie a la corrupción, a la impunidad, a los abusos del poder, a la simulación y la falta del común denominador, del paradigma, de la ruta y del proyecto político. Ya no entiendo nada o al joven Núñez ya se le hizo bolas el engrudo. Precisamente eso es lo que hemos estado diciendo: no hay proyecto político democrático, no hay ruta, y se nos dice que tengamos paciencia, se va a ordenar la casa, pero con los mismos que la desordenaron y la dejaron en ruinas, pues ¡¿cómo pues?! Y si el desorden es el pretexto para no combatir la pobreza, la ignorancia, el desempleo, pues entonces esa es la coartada que se ha construido el gobierno zeferinista, porque muchos y muchas creemos que se debe empezar por limpiar de corruptos y represores la propia casa y en paralelo empezar las acciones de gobierno para el crecimiento y desarrollo con justicia social y con justicia penal a los criminales de Estado; con la apertura del diálogo y del consenso con las organizaciones sociales, civiles y ciudadanas que junto con el PRD y el candidato externo le ganaron al PRI las elecciones. Esos son los protagonistas del cambio democrático. Y a nadie con una vocación democrática se le ocurriría ni siquiera pensar que en el diálogo haya alguna señal de claudicación. Sí hay que terminar con la simulación, pero sobre todo con la que nos inventamos: cuáles son las nuevas reglas de la honestidad democrática. ¿Nuevas reglas? La democracia es una forma de vivir la vida, de vivir a la sociedad, de construir participación de las y los ciudadanos en la toma de las decisiones que les afectan; de conformar y consolidar estructuras de representación electoral sí, y más aún, de construir y consolidar la democracia participativa permitiendo que en las escuelas, en el campo, el ejido, las zonas madereras, la colonias populares, las micro, pequeñas y medianas empresas, en fin que toda la sociedad, pueda tomar parte en las decisiones que le afectan. La democracia se construye respetando los derechos plenos de todas y todos. Ojo con las palabras, es bastante temerario decir que nadie en este brevísimo gobierno zeferinista ha sido reprimido ni por sus ideas ni por sus inconformidades ni por oponerse; porque lo que vimos contra los normalistas y contra los ejidatarios de La Parota se llama simple y llanamente reprimir. Vimos también en la pasada elección, la expresión de lo que significa un desencanto incipiente con lo que hasta ahora ha sido el estilo del nuevo gobierno: la diferencia de cifras del abstencionismo subió de 46.3% en febrero a 61.36% en octubre, según datos del Consejo Estatal Electoral; en octubre, de un total de 2 millones 81 mil 592 ciudadanos inscritos en el padrón, salió a votar el 39.64% (825 mil más o menos), mientras en febrero salió a votar el 52.47% de los electores. En octubre de 2002, la participación de los electores fue de 51.11%. ¿No le parece un dato que contradice o al menos pone entre interrogantes su optimismo sobre el buen gobierno? Hasta el momento, y ojalá esto cambie pronto por el bien de las y los guerrerenses, entre los cuales me asumo por decisión, no hemos visto desplegarse el listado que usted enuncia de lo que es gobernar desde una visión democrática. Y eso que ni siquiera hemos todavía tocado temas como el de La Parota o los ecologistas de la sierra de Petatlán o los presos por motivos políticos o ¿cuál tema de la justicia y el buen gobierno? La atención a los conflictos agrarios, prioridad del gobierno federal
Gilberto José Hershberger
Reyes*
En días pasados tuve la oportunidad de leer el editorial intitulado Ante la desatención gubernamental, los focos amarillos se tiñen de rojo, en el que el Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan afirma situaciones imprecisas, que conviene se aclaren para que los lectores tengan información precisa. En primer término señalar que el gobierno federal, por conducto de la Secretaría de la Reforma Agraria en ningún momento ha desatendido la problemática agraria del país, y sí por el contrario sus acciones han sido constantes y permanentes en el mismo lugar donde se presentan las controversias. Al inicio de su gobierno, el presidente de la República Vicente Fox Quesada, comprometió su palabra de atender y resolver aquellos conflictos agrarios ancestrales que al paso del tiempo se convirtieron en motivo de desesperanza y de frustración para los mexicanos que habitan y trabajan en el medio rural. El conflicto entre las comunidades de Ocuapa y de Tlacoapa por la disputa de tierras data del lejano año de 1825, casi a la par del México Independiente, esto es, 180 años sin haberse logrado la solución definitiva de la controversia. En 1883 ambos núcleos indígenas celebraron un convenio para delimitar su línea divisoria, sin embargo el 27 de julio de 1948 se le reconocieron a la comunidad de Ocuapa 13 mil 50 hectáreas, lo que provocó que Tlacoapa promoviera ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación un juicio de inconformidad reclamando 456 hectáreas que se le titularon a Ocuapa, y el 12 de noviembre de 1963 la Segunda Sala resolvió en el sentido de que la línea divisoria debía realizarse con base al convenio de 1883. Con motivo de las reformas a la legislación agraria de 1992, la resolución de la controversia corresponde a los Tribunales Agrarios, que solicitaron a la Secretaría de la Reforma Agraria realizara los trabajos de localización de la línea divisoria. Es el caso que conforme al convenio de 1883 no es técnicamente posible cerrar la poligonal, por lo que el secretario de la Reforma Agraria, Florencio Salazar Adame, conformó un grupo especial de trabajo dedicado de tiempo completo y en el lugar de los hechos para atender la conflictividad agraria en Guerrero, y que a la fecha ha realizado 75 reuniones de trabajo conjuntamente con el gobierno del estado para promover a través del diálogo y la conciliación la solución definitiva del conflicto. Contrariamente a lo señalado por el Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan esas reuniones se han celebrado en las propias comunidades, en Tlapa de Comonfort, Chilpancingo, Acapulco y en la ciudad de México, con lo que se acredita que en ningún momento ha habido desatención por parte de la Secretaría de la Reforma Agraria y del gobierno del estado de Guerrero, y que han acudido al lugar mismo de los hechos. Derivado de las pláticas conciliatorias con ambas comunidades se acordó que conjuntamente con personal del Registro Agrario Nacional se realizaran trabajos técnicos de campo, con la finalidad de ubicar las 456 hectáreas que reclama Tlacoapa y que a partir del resultado de los mismos, proponer una línea divisoria de común acuerdo entre las partes. Conviene informar a los lectores que a partir de que Florencio Salazar Adame se hizo cargo de la Secretaría de la Reforma Agraria en abril de 2003, la dependencia ha resuelto 500 conflictos agrarios en el país, beneficiando a 105 mil 31 familias campesinas e indígenas, incorporando a la productividad a 2 millones 230 mil 726 hectáreas al alcanzar la paz social. Por lo que hace al estado de Guerrero, en ese periodo se han resuelto 27 conflictos con una erogación de 141 millones de pesos, liberando de conflicto una superficie de 27 mil 170 hectáreas. El gobierno de la República le otorgó a la Secretaría de la Reforma Agraria el “Premio Innova 2004”, precisamente por la resolución de conflictos sociales agrarios en el medio rural. Sería deseable que el Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan solicitara a la Secretaría de la Reforma Agraria información respecto a las acciones y avances que se han logrado en el actual gobierno en la atención y solución de conflictos agrarios, para acreditarles que el compromiso de defender y respetar los derechos humanos de los campesinos y en especial de nuestros hermanos indígenas lo tienen muy presente el presidente Vicente Fox Quesada y su secretario de la Reforma Agraria, Florencio Salazar Adame.
* El autor es subsecretario de Ordenamiento de la Propiedad Rural de la Secretaría de la Reforma Agraria. Insensatez provechosa
Carlos Rojas
Pese a que el conflicto entre Venezuela y México ha rebasado los cauces diplomáticos, del que nunca debió haber salido, a causa de la torpeza e histrionismo de sus protagonistas, tanto el presidente Fox como el presidente Chávez dan muestras de coincidir en más de lo que ellos mismos se imaginaban. El uso excesivo de los medios de comunicación para resolver los problemas políticos ha sido una constante en ambos mandatarios. En este sentido, se percibe un abuso de las estrategias mercadológicas para atender un diferendo, que se ha convertido en una de esas comedias de equívocos, en donde los personajes se van enredando por tantos malos entendidos que suelen terminar en verdaderas tragedias. Un obstáculo importante para superar esa controversia política ha sido que tanto el presidente mexicano como el de Venezuela además de haberse montado en una discusión de carácter ideológico que los posicione en el entorno internacional, ambos ejecutivos han sabido sacar provecho del asunto para tratar de ganar popularidad cada uno en su propio país. Así, casi no ha habido día en que el presidente Fox no se refiera de alguna forma al bochornoso affaire con su homólogo venezolano, pues pasar como víctima de la majadería y el insulto le ha sido muy redituable para ubicarse en un lugar adecuado en las encuestas de popularidad. Lo cual resulta fundamental para su régimen, no sólo por la enfermiza obsesión que se les ha dado a los estudios de opinión, sino porque de manera acelerada avanza el eclipse del poder presidencial y de la actual administración. Para el gobierno mexicano el desencuentro diplomático resultó ser una bocanada de aire fresco, en la medida que se acerca su natural declive sexenal. Lo curioso es que con esa misma lógica mediática y populista está reaccionando el gobierno de Venezuela. Evidentemente, por delicada que esté la situación entre ambos jefes de Estado convocar a una marcha multitudinaria en Caracas, sólo para hacer gala de un supuesto mexicanismo exacerbado, es a todas luces una exageración, sobre la que sería ingenuo imaginar que no tuviera alguna connotación política local. En términos de los publicistas, la administración de los daños que han puesto en marcha ambos gobiernos les ha atraído una mayor popularidad con sus ciudadanos, aunque ello tenga un costo incalculable en el marco de las relaciones internacionales, pues se trata de un asunto tan absurdo que sólo ridiculiza a quienes lo protagonizan y hace perder al gobierno seriedad y respeto ante las demás naciones, porque, como dice Carlos Fuentes, este asunto convierte a los mandatarios en “payasos”. Lo preocupante es que mientras los presidentes dedican tiempo, una enorme cantidad de recursos y esfuerzo en distraerse en resolver o profundizar sus diferencias personales, ante el azoro de millones de personas que siguen el caso como si se tratara de un morboso capítulo de Big Brother, en el espectáculo se va quedando como una cuestión secundaria el problema de fondo. Ahí está la posición, por demás inaceptable, de un presidente que incluso sin que se lo pidieran se ha convertido en el portavoz de intereses extranjeros y con una actitud servilista se apresura a querer quedar bien con el gobierno de Estados Unidos y, de igual manera, el otro personaje con un discurso desaforado y anticlimático pretende revivir una corriente trasnochada y provocadora que se enfrente al “fantasma imperialista”. Así, uno y otro, cada uno con su estrategia mediática ad hoc se han convertido en rehenes de los ratings y de los medios de comunicación, mientras en los pueblos de ambos países hay un sentimiento de vergüenza y preocupación por el enfrentamiento ridículo de sus mandatarios. Por lo pronto en México, asunto de relevancia para nosotros, en diversos espacios noticiosos, algunos medios se regodean en hacer polvo la imagen del presidente venezolano, en tanto ensalzan las balandronadas del gobierno mexicano, para exaltar un susceptible, pero falso nacionalismo. Con el mismo entusiasmo y denuedo que esos medios y el propio Vicente Fox defienden su herido orgullo personal, nos gustaría verlos enfurecidos por la muerte o el maltrato que reciben nuestros trabajadores migrantes o, al menos, hacia el desdén por México con el que el gobierno de Estados Unidos construye un nuevo muro o coloca tropas y artillería pesada a unos cuantos pasos de la frontera. Sin embargo, paradójicamente ante esos actos de verdad humillantes, la respuesta es un silencio abyecto y exageran ante situaciones insulzas porque les resulta más provechosa la insensatez. e-mail: crojas.spri@senado.gob.mx PLAZA PÚBLICA
Pilotos libres
Miguel
Ángel Granados Chapa
Desde su sede en Washington, la Air Line Pilots Association, International (Alpa) dijo anteayer a los ministros de la Suprema Corte que se le dificulta “entender por qué existen pilotos... en aerolíneas en México que son forzados a ser representados por sindicatos ineficientes que no defienden sus derechos”, y hace notar que esa situación, tal desarreglo sindical “genera inconformidades y tiene efectos dañinos en el ambiente laboral que debe prevalecer entre las tripulaciones aeronáuticas”. La organización internacional de los pilotos aviadores se refirió al caso de libertad sindical que acaso sea abordado mañana por la segunda sala del máximo tribunal mexicano y que concierne a la pretensión de algunas aerolíneas, en particular Aviacsa en este asunto, de abatir sus costos mediante argucias que le son posibles si controlan a los sindicatos que agrupan a sus empleados, incluyendo a quienes realizan labores especializadas como conducir las aeronaves, la peculiaridad de cuyo trabajo se comprende al recordar que en la ley laboral hay un capítulo (el cuarto del título sexto, dedicado éste a regular los trabajos especiales) sobre las tripulaciones aeronáuticas. El asunto es ya añejo. A finales de la década pasada Aviacsa contaba con una planta de 123 pilotos, la mayor parte de los cuales eran miembros de la Asociación sindical de pilotos de aviación (Aspa) o preferían ser representados por ella. Con tal fundamento Aspa solicitó en marzo de 2000 la titularidad del contrato colectivo de trabajo, que Aviacsa quiso suscribir con un sindicato dócil, a modo, el de Trabajadores de la industria de aviación (Stia). Era líder –suponemos que ya no lo es, por mínimo rubor– de ese sindicato, campeón de los contratos de protección, el abogado Ramón Gámez, que hace poco mostró que su catadura moral no era exclusiva de su comportamiento como fingido dirigente laboral sino que se extendía a su conducta personal: está siendo procesado por abuso de menores, pues ultrajaba y prostituía a jovencitas menesterosas. Pero dejemos de lado esos datos de la sucia realidad, que dirán los señores ministros no atañen a la cuestión que están por ventilar. Vengamos al expediente, donde consta lo real: en marzo de 2002, Aspa ganó el recuento que le permitió representar a los pilotos. A pesar de que habían sido despedidos 33 miembros de Aspa, por 65 a 35 votos quedó asentada la mayoría favorable a la prestigiada asociación sindical nacida hace ya cerca de medio siglo, y que se ha construido una sólida reputación gremial y profesional. Aviacsa y el Stia pretendieron estorbar en los hechos, incluso con agresiones de variada naturaleza, esa victoria de la mayoría. Acudieron en último término al amparo contra el laudo que reconoció a Aspa como parte contratante, y en ese juicio obtuvieron una resolución favorable, por lo que Aspa demandó la revisión, la segunda instancia en materia de amparo, que es precisamente el extremo procesal que debe resolver la segunda sala de la Corte. El sexto tribunal colegiado en materia laboral del DF, que otorgó el amparo, sostuvo que otorgar la contratación a Aspa “violaría la libertad sindical del resto de los trabajadores” de Aviacsa, cuando que es justamente lo contrario: se violaría la libertad de los pilotos si se les fuerza a ser parte de un sindicato por el que no quieren ser representados. A la inversa, por su propia condición de sindicato gremial, Aspa no pretende en lo absoluto afiliar a otros trabajadores de la aerolínea litigante. En su razonamiento, los magistrados que otorgaron el amparo adujeron sin que viniera al caso un pretendido precedente por el que se negó a los profesores de natación de un club deportivo formar un sindicato propio al margen del que ya contrataba con esa institución. “Los pilotos han sostenido, con razón –escribe Arturo Alcalde, su abogado, que en una audiencia relativa a este caso fue golpeado bárbaramente en plena Junta Federal de Conciliación y Arbitraje–que una interpretación correcta de la libertad sindical es hacer efectiva su libre decisión, así han construido su gremio casi 50 años. Alegan que resulta indebido comparar su condición profesional con la de entrenadores de natación, tomando en cuenta que por disposición legal se rigen por reglas particulares...Admitir el criterio restrictivo a la libertad sindical de estos gremios impediría en el futuro su crecimiento, pues la mayoría de las empresas han optado, antes de iniciar la contratación de su personal, por firmar contratos colectivos al margen de la voluntad de los trabajadores, con sindicatos que formalmente abarcan a todos los trabajadores de la empresa, pero que en realidad son apoyados por el propio patrón. Apoyar esas restricciones afectaría, sin duda, la calidad y seguridad del servicio, situación que ha quedado demostrada en otros casos, como Taesa, Saro y Aerolíneas internacionales” (La Jornada, 19 de noviembre). En su carta a los ministros de la Corte –aparecida ayer como inserción pagada en Reforma– el capitán Duane E. Woerth, presidente de Alpa les informa que Aspa “es el líder reconocido en asuntos de pilotos en toda América Latina, razón por la cual sabemos del profesionalismo y profundo sentido democrático de los pilotos que pertenecen a dicha asociación”. Y aunque de contestarle sus interlocutores le dirían que nada de eso está en el expediente, Woerth les recuerda la vigencia del convenio 87 sobre libertad sindical de la Organización Internacional del Trabajo. |