Jueves, 26 de Mayo de 2005

DEPORTES

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Llora el calcio en Estambul; Liverpool, campeón de Europa

 En desventaja de tres goles, en una histórica remontada los ingleses empatan 3-3 a Milán y lo vencen en penales

 DPA Estambul  

El Liverpool se proclamó ayer por quinta vez campeón de Europa al derrotar al Milán en una final de la Liga de Campeones tan espectacular como dramática en la que remontó tres goles en contra para terminar ganando en los penales.

La final pasará a la historia. Los italianos agarraron con una mano y media el trofeo al descanso ganando 3-0, pero los ingleses remontaron en seis minutos mágicos para escribir una nueva página de oro en la leyenda de un club lleno de mitos a los que ahora se añadirán nombres como el del técnico Rafael Benítez, el capitán y alma del equipo, Steven Gerrard, y el portero polaco Jerzy Dudek, el héroe en los penales.

“Debíamos hacer dos cosas en el descanso, presionar con más energía y creer en nosotros mismos: era posible remontar”, explicó Benítez el “milagro” del vestuario.

“Tuvimos seis minutos de locura en los que dilapidamos todo”, relató por su parte su homólogo italiano, Carlo Ancelotti. Su Milán había acariciado el séptimo título europeo, la posibilidad de acercarse a dos del Real Madrid en el palmarés histórico de la competición, pero lo había dejado escapar.

La primera parte fue un precioso monólogo del Milán. Desde el primer minuto, cuando Maldini despertó de su sueño a la defensa del Liverpool hasta el 44, cuando Hernán Crespo anotó su segundo gol para poner un 3-0 en el marcador que parecía sentenciar la final.

Los rossoneri apabullaron a los reds a lo largo y ancho del campo. La movilidad de Shevchenko y Crespo, la inteligencia de Kaká y la solidez de Pirlo y Seedorf no permitieron casi tocar a un Liverpool desnortado sin el toque de Gerrard y Xabi Alonso.

Todo se le puso de cara al Milán en el primer ataque del partido. A los 52 segundos, Maldini remató sin marcaje a gol una falta botada por Pirlo para romper dos récords de un plumazo: el gol más rápido y el autor más veterano en la historia de las finales.

Fue toda una sorpresa, no sólo porque el Milán se adelantase, sino por el protagonista: a un mes de cumplir 37 años, el defensa había anotado sólo dos goles en 148 en competiciones europeas. Y el tercero lo logró con la derecha.

El tanto aturdió al Liverpool, que vio rotos todos sus planteamientos de contraataque en cuestión de segundos. Los reds sufrieron toda la primera parte y se pudieron llevar incluso más goles en contra. En el minuto 12 Luis García sacó bajo palos un remate de cabeza de Kaká que entraba, y en el 27 Shevchenko vio anulado un tanto por un ajustado fuera de juego.

En el minuto 23 Rafa Benítez, el técnico español del Liverpool, quitó al australiano Kewell, su sorpresa en la alineación, e introdujo al checo Vladimir Smicer, una apuesta más ofensiva.

El cambio no arregló nada, y el Milan se gustó. En el minuto 39 Shevchenko rompió por enésima vez la línea defensiva inglesa y centró a Crespo, que picó con habilidad el segundo. El argentino redondeó su cuenta en el 44 con otra brillante definición a un espectacular pase de Kaká.

Los 15 minutos del descanso, decisivos

Al descanso, los 18 mil milaneses celebraban ya el título, mientras los 20 mil liverpudlians agachaban la cabeza. Ninguno de los 69 mil 500 espectadores que abarrotaron el estadio Ataturk de Estambul podía pensar en algo que no fuera un triunfo rossonero, pero en el vestuario del Liverpool se cocía una remontada épica.

El impulsor de la revolución fue Benítez, con el cambio de Dietmar Hamann por Steve Finnan, y la recolocación de todo el equipo a tres centrales y dos laterales de largo recorrido. Pero la explosión de efectividad fue producto del orgullo de los jugadores, que saltaron de nuevo al campo con sangre en el ojo.

Shevchenko aún pudo marcar el cuarto en un tiro libre que envió con apuros Dudek a córner, pero en breve la magia del futbol apareció: en seis minutos, en el partido más importante del año en Europa, el Liverpool anotó tres goles.

Primero Gerrard en el 54 remató de cabeza al ángulo largo ante la pasividad de Stam, en el 56 Smicer agarró un derechazo desde 30 metros ajustado al palo que Dida no supo desviar, y en el 60 llegó la apoteosis: Gattuso (que debió ser expulsado pero no vio siquiera amarilla) derribó a Gerrard dentro del área y Xabi Alonso anotó el tercero al aprovechar el rebote de su propio penal.

El delirio de los aficionados del Liverpool fue para recordar. Hace 20 años fueron protagonistas negativos por la tragedia de Heysel, y hoy lo fueron en lo positivo por los gritos, lloros y cánticos cuando Alonso empató, el premio al incansable ánimo que dieron a los suyos.

Los dos equipos se tomaron entonces un respiro. Como dos púgiles en el penúltimo asalto, se respetaron en el ring sin intercambiar golpes. En el último round lo intentó el Milán, que introdujo a Tomasson por un agotado Crespo y a Serginho, su hombre amuleto, pero Kaká remató fuera de cabeza cuando lo más fácil era finiquitar la final.

Llegó la prórroga, y con ella el drama. Dos equipos desfondados y con el corazón saliéndose del pecho tras las enormes emociones vividas en 90 minutos eran incapaces de crear, y todo quedó a merced de una genialidad.

La tuvo Shevchenko en sus manos, pero la realizó Dudek al detener dos remates consecutivos mortales de necesidad al borde de la línea de gol. En la lotería de los penales la fortuna sonrió al Liverpool, que se queda como el tercer equipo más laureado de la competición, sólo por detrás de Real Madrid (nueve) y Milan (siete), y por delante de Ajax de Amsterdam y Bayern Múnich (cuatro).

Ni el Brasil del 70 hubiera remontado: Maradona

El astro argentino Diego Armando Maradona fue hoy uno más de los 69 mil 500 privilegiados que asistieron atónitos al juego.

“Un partido así, con el Milán por delante 3-0, no lo hubiera remontado siquiera el Brasil de 1970”, afirmó en un entrevista con la cadena británica de televisión Sky.