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Veinte minutos
Jesús Mendoza Zaragoza
Bastaron 20 minutos para decidir que la presa La Parota se queda en Guerrero, al superar el principal escollo encontrado hasta ahora en la oposición de un grupo de comuneros de Cacahuatepec. Fueron 20 minutos fríamente calculados por expertos en las artes de la manipulación que, sin rubor alguno, lograron en una asamblea relámpago cubrir un trámite legal indispensable. ¿Quién puede pensar que 20 minutos son suficientes para tratar de manera suficiente y decidir un asunto tan complejo y tan trascendental para todos, especialmente para los campesinos? Conociendo los usos y costumbres de los campesinos, 20 minutos no sirven ni para el riguroso pase de lista de los supuestos 2 mil 385 comuneros. El resultado ya estaba previsto: se aprobó el cambio de uso del suelo y el inicio del proceso expropiatorio de las tierras que serán ocupadas por la presa. Pero quienes piensan que el asunto ya ha quedado resuelto, pueden llevarse sorpresas. Es imprevisible el curso de los acontecimientos ante un proyecto construido de manera amañada y pasando sobre la dignidad de personas sencillas que en medio de sus penurias son presa del abuso a partir de intereses extraños a su bienestar. El asunto no está en estar a favor o en contra de este proyecto de desarrollo, sino en la manera de promoverlo y de decidirlo. Veinte núcleos agrarios serán afectados y diez poblaciones tendrán que ser reubicadas, según los planes de la Comisión Federal de Electricidad. La cuestión está en la manera en la que se desarrolló el proceso de participación de los campesinos en la toma de decisiones. Si se tomó una actitud fundamental de respeto a su dignidad humana o se siguió la inercia política tradicional, de considerarlos más como un estorbo a eliminar. ¿Fueron ellos informados de manera integral sobre los beneficios reales que obtendrían y de los riesgos previsibles del proyecto? ¿Se les permitió expresarse y se les escuchó en el proceso de toma de decisiones? ¿Se les convenció de manera digna o se comerció con su necesidad comprando su voto? Al parecer el grupo opositor apareció debido a carencias mayúsculas en cuanto a participación de los campesinos, primeros afectados por el proyecto de la presa y fue creciendo la oposición a partir de procedimientos insuficientes y abusivos por parte de las autoridades de la CFE. Y así se fue dando una creciente tensión entre el grupo de comuneros, vinculados a otros grupos de corte ecologista, campesino y partidista, y las autoridades de la Comisión Federal de Electricidad. Este grupo opositor estableció su propia dinámica a partir de planteamientos ecologistas y de posiciones políticas que no lograron convencer a los mismos campesinos. La batalla entre este grupo y la CFE fue generando tensión y conflictos al interior del campesinado, el que marcó su distancia de ambos contendientes. Así las cosas, hay la percepción de que los ni la CFE ni los opositores convencieron a los campesinos, los que determinaron alejarse de ambas posiciones cerradas al diálogo y, finalmente, muchos campesinos sucumbieron a la manía de vender su voto y de prestarse a una farsa de asamblea. Y ahora que dicha asamblea dio luz verde al proyecto, los promotores de la presa tienen las armas legales para avanzar con sus mismos métodos, lo que no augura un buen futuro a los campesinos que serán afectados de una manera directa. ¿Quién garantiza que las autoridades de la CFE tendrán una actitud diferente hacia los campesinos afectados, satisfagan una indemnización justa y abran las oportunidades que ellos necesitan al dejar de tener la tierra en sus manos? ¿Quién asegura que no seguirán los manejos torcidos de los intereses de los campesinos? Se ha hablado de que el gobierno del estado y el Congreso serían garantes. ¿Están en la posición de serlo de verdad? Nadie en su sano juicio está contra un proyecto que beneficie a la gente de verdad. La CFE ha hablado de las bondades de La Parota pero no ha hablado suficientemente de sus riesgos. Y, con el botón de muestra de una asamblea de 20 minutos, el impacto social no se prevé muy halagador, pues con artimañas no suelen haber resultados benéficos en términos de justicia social. Y un tema aparte, todavía, es el impacto ambiental, que no está muy claro. La polémica de los embriones
Jaime Castrejón Diez
Uno de los temas que he venido tratando a raíz de la discusión sobre la píldora de emergencia, es precisamente sobre la vida embrionaria. En este tema los biólogos desde el punto de vista bioético diferencian lo que ellos llaman persona de las distintas etapas del desarrollo embrionario. Dicen los más conservadores que en el momento en que los gametos masculinos y femeninos se unen y forman el zigoto, en ese momento se les debe tratar como seres completos porque tienen toda la carga energética de la reproducción sexual y por lo tanto son seres a los que se les debe dar su calidad de humanos. Es por eso que ellos están en contra de la investigación de células embrionarias y sobre todo llevado a sus últimas consecuencias que fueran a considerar a los embriones como refaccionarias para suplir órganos o funciones dañadas en seres humanos ya desarrollados. Para ellos el zigoto después de la unión de célula masculina y femenina se convierte ya en persona y se le debe tratar como personas y por eso están totalmente en contra del uso de los embriones para experimentación. Por otro lado, están lo más liberales como Peter Singer, que consideran que después de la unión de los gametos, el zigoto todavía no es una persona sino que es un organismo en desarrollo que no se le debe considerar como un organismo completo porque tiene que ir por varias transformaciones, siguiendo la ruta que les dio la evolución y por lo tanto los zigotos podrían ser sujetos de investigación o podrían ser usados para que sus células madre fueran cultivadas y además de investigadas también utilizadas para funciones de tipo médico. Si somos estrictamente objetivos se trata en estas dos posiciones de volver a viejo tema que desde la antigüedad se ha manejado, “qué fue primero el huevo o la gallina”. Cuál es la diferencia entre un ser totalmente formado y un ser embrionario que está evolucionando y formando órganos, tejidos y funciones que en su momento puede dar lugar a un individuo. Hay una parte de la discusión que se vuelve casi bizantina, porque hablan de que en lugar de utilizar los embriones se podrían utilizar clones. Algunos de los investigadores que tratan este tema de bioética dicen que se podrían utilizar clones como el clon que se utilizó para desarrollar a aquella borreguita Dolly y que esto se hace no por la unión de gametos o células sexuales sino por transferencia del núcleo de células somáticas, es decir se hace un nuevo individuo a través de la fusión de células que no son sexuales y que dan por resultado un clon. Es más, argumentan que el clon no es un organismo totalmente igual al adulto de que provienen porque en primer lugar Dolly resultó estéril, pues venía sólo de células somáticas y tuvo también una corta vida. Quienes hablan de la clonación por transferencia nuclear en células somáticas, dicen que esto sería la forma de generar células madre y tejidos que pudieran servir de refaccionaria para los seres humanos. Como vemos la parte de respeto a la naturaleza humana es lo que está en juego en todas estas teorías. Los conservadores dicen que hay tres puntos importantes en la conceptualización de estos temas. Primero, el embrión desde el principio es diferente totalmente a las dos células que le dieron origen, en segundo lugar el embrión en ese momento es humano, ya que tiene la constitución genética y las características primordiales de las células de seres humanos, tercero y más importante el embrión es un organismo completo aún cuando sea inmaduro. Aquí es donde entran las grandes diferencias en bioética ¿cuándo esa fusión de organismos que da un zigoto se convierte realmente en un ser humano? Para los más conservadores, en el momento en que se funden los dos gametos ya se trata de un organismo completo y es un ser humano, para otros, los más liberales consideran que la primera parte del desarrollo del zigoto a través de ser una mórula, una blástula y una gástrula es un proceso de desarrollo en que todavía no hay individualidad y no se puede considerar como un organismo humano completo. Como vemos, en los ámbitos científicos, la posición bioética ha llegado a una encrucijada, al hacer un nuevo organismo de células somáticas o de células sexuales se le da un valor moral diferente. Y en esto, es en donde la bioética se encuentra en estos momentos tratando de encontrar el camino para hacer definiciones que normen las posiciones de biólogos y médicos sobre estos organismos que todavía no están completamente desarrollados.
PLAZA PÚBLICA
Vísperas parlamentarias
Miguel Ángel Granados Chapa
Ya está citada para mañana la sesión preparatoria del que técnicamente se llama primer periodo ordinario de sesiones del tercer año de ejercicio de la 59 Legislatura de la Cámara de Diputados, y en el lenguaje común es la penúltima temporada legislativa de quienes fueron elegidos en julio de 2003. Para efectos prácticos puede considerársele la última, pues la que en rigor lo será, de febrero a abril del año próximo, estará tan afectada por las campañas electorales en curso (en las que participarán diputados y senadores no sólo en apoyo de su candidato presidencial sino para mudar de cámara muchos de ellos) que habrá veces en que el quorum sea inalcanzable. Los grupos parlamentarios se reunieron cada uno por su lado para delinear su agenda legislativa. Priístas y panistas escogieron para sus asambleas destinos de playa (como dice la publicidad turística). Los primeros fueron a Boca del Río, en Veracruz, y los segundos a Huatulco, en Oaxaca. La fracción perredista, signada por una austeridad obligatoria, prefirió no sólo permanecer en la ciudad sino en el propio San Lázaro. Independientemente de las agendas allí fraguadas, obligatoriamente se ocupará la Cámara de insoslayables asuntos pendientes. Por un lado, queda por concluir el a estas alturas ya grotesco diferendo entre el presidente y el Congreso sobre el presupuesto de egresos de la Federación. Cuando han transcurrido ya ocho de los 12 meses en que debió ejercerse ese plan de gasto, falta todavía la última palabra sobre las partidas acerca de las cuales formuló observaciones el Ejecutivo. Cuando la Suprema Corte reconoció a la Presidencia la facultad de vetar el presupuesto, puso las objeciones presidenciales a disposición de la Cámara para que se echara a andar el mecanismo que permite a los legisladores superar el veto, o admitir las observaciones si su rechazo no alcanza la mayoría calificada exigida por la Constitución. Se citó a un periodo de sesiones extraordinarias en que la principal materia prima, creímos todos, iba a ser el desenlace de la controversia constitucional, pero los legisladores decidieron dejar para septiembre (o cualquier otro mes del periodo ordinario) la discusión del tema. Podrá incurrirse así en el absurdo de que se aprueben partidas a mediados de diciembre, cuando falte sólo una quincena para que concluya la vigencia presupuestal. No anuncio que ocurrirá, digo que la dejadez legislativa sobre este asunto en las sesiones extraordinarias podría reproducirse ahora. También será obligatorio para los diputados, aunque en este caso no por fuerza de ley sino la de un pacto político, modificar a más tardar el 20 de septiembre la ley de desarrollo sustentable de la caña de azúcar. El Congreso la aprobó el 21 de junio, el Ejecutivo rehusó publicarla y anunció que la vetaría, y hasta enumeró sus observaciones. Después de una fuerte presión de las organizaciones cañeras, que sitiaron instalaciones de la Secretaría de Agricultura en el DF y media república, se llegó a un compromiso. La ley fue publicada, a despecho de la intención presidencial, el 22 de agosto, a cambio de seguridades de que sus objeciones centrales serán atendidas y será reformada la ley. Antes de todo eso los grupos parlamentarios deberán resolver, esperemos que conforme a la ley, el enredo que ya se produjo hace tres años por la mezquindad de evitar que un perredista presida la mesa directiva y por lo tanto diga el discurso de respuesta al penúltimo informe del Presidente Fox, el postrero ante esta legislatura. La ley orgánica del Congreso dispuso mecanismos de gobierno cuya integración causó problema en agosto de 2002 como los causa ahora. Uno de esos órganos, la Junta de Coordinación Política, es presidido por el líder de cada una de las tres fracciones más numerosas. De ese modo, en el primer año encabezó la Junta el coordinador priísta (primero Elba Ester Gordillo y Emilio Chuayfett después), en el segundo el panista Francisco Barrio (sustituído por José González Morfín) y ahora el turno será de Pablo Gómez. El otro órgano, la Mesa Directiva, es elegido por un año, y ya que en el primero la encabezó un panista, Juan de Dios Castro y en el segundo el priísta Manlio Fabio Beltrones, los perredistas suponen que les corresponde presidir también la Mesa Directiva. Pero sobre todo a los panistas produce erisipela el que por una combinación de ingredientes políticos y legales el PRD concluyera esta legislatura rigiendo los dos órganos de gobierno, siendo que es la menor de las tres fracciones grandes. Hace tres años impidieron que eso ocurriera, pero para lograrlo tuvieron que infringir la ley –en casa del herrero azadón de palo– dividiendo en tres tramos el año que conforme a la legalidad es indivisible. La maniobra condujo a que Beatriz Paredes contestara el informe de Fox por segundo año consecutivo pues se la mantuvo en la presidencia de la mesa durante el primer tramo de tres meses y medio. Ahora no se llegara al extremo de que Beltrones prorrogue su presidencia, sino que será reemplazado por Francisco Agustín Arroyo Vieyra, uno de los dos priístas que ganó su distrito en Guanajuato (un estado donde en 2000 y 2003 el PAN ha arrasado en la contienda legislativa federal). Ha sido vicepresidente de la mesa en los dos años anteriores y dirigido con frecuencia los debates en ausencia del presidente. Para completar el enredo, Gómez el coordinador perredista pedirá licencia pues aspira a ser candidato a gobernar el DF. La Conspiración de Aguilar Camín
Jorge Zepeda Patterson
“En el juego de la vida, o del destino, la gente no llega tan lejos como augura su talento, sino como permiten sus limitaciones. Somos tan grandes como nuestros límites…” afirma Héctor Aguilar Camín en el arranque de su libro La Conspiración de la Fortuna, publicado por editorial Planeta esta semana. Es una obra que había generado grandes expectativas desde que se corrió la voz de que el conductor de televisión en Zona Abierta y ex director de Nexos, preparaba una novela sobre la presidencia de Salinas. Aguilar Camín fue un intelectual cercano al ex presidente y aunque siempre rechazó un puesto en la administración salinista, durante muchos años fue amigo personal y asesor oficioso del mandatario. Sin embargo, para frustración de muchos, La Conspiración de la Fortuna no tiene revelaciones morbosas sobre Carlos Salinas y su familia, pero si muchísimas pistas sobre la manera en que este grupo de economistas llegaron y se fueron del poder. La mayor virtud de Aguilar Camín es que es un excelente analista político. El mayor defecto de Aguilar Camín es que es un excelente analista político. Sus novelas son tan buenas como su mirada para captar y expresar la manera en que funcionan las entrañas del poder, a pesar de algunas limitaciones en materia literaria. Parafraseando al propio autor, su libro es tan grande como sus propias limitaciones como novelista. Pero sus virtudes como periodista han ensanchado esos límites. El intelectual ha publicado ya media docena de obras de ficción, aunque sólo han tenido verdadero éxito las que hacen una radiografía de la política mexicana: Morir en el golfo (1980, que entre otras cosas trata de los entresijos de la corrupción sindical) y La guerra de Galio (1990, sobre el mundo de la prensa y el poder, y la guerra sucia de los setentas). En cierta forma, La Conspiración de la Fortuna forma parte de esta trilogía. Si en la primera se abordan los mecanismos de control, trágicos y primitivos, del corporativismo salvaje del antiguo régimen; en la segunda se revisan los sinsabores de una apertura pre democrática llena de altibajos en los años setenta y ochenta. En esta tercera se relata el proceso de modernización impulsado desde arriba por la tecnocracia y la manera en que el narcotráfico, entre otros factores, lo ha ido carcomiendo desde abajo. En conjunto las tres constituyen el mejor retrato que se haya hecho sobre la clase política mexicana. El libro relata el esfuerzo de Santos Rodríguez, un político singular, para llegar a la presidencia del país en dos momentos distintos. Primero en los años sesenta o principios de los setenta (las fechas no se precisan) cuando Santos constituye un modernizador entre dinosaurios, una especie de Ortiz Mena, pero es derrotado por los atavismos del país y por su propia soberbia. Y luego, a través de su hijo, Sebastián, quien se convirtió en el cerebro del grupo de economistas que intentaron tomar la presidencia en un proyecto transexenal. Esta es una de las dos porciones que hacen valioso al libro. En especial la descripción de la forma en que Sebastián y sus amigos, todos ellos con postgrado en el extranjero, se convierten en un equipo de asesores imprescindible para el presidente. Con nuevas técnicas de análisis, encuestas, contactos e información internacional, este grupo termina convertido en un gobierno dentro del gobierno. No desprecian el espionaje político tradicional, pero lo completan con técnicas más sofisticadas, incluso financieras, para conseguir un mapa detallado de los intereses, necesidades y talones de Aquiles de los grupos de poder en todo el país. Muy pronto este núcleo comienza a tomar posesión de subsecretarías y fideicomisos. Más tarde logran instalar a un secretario aliado en la presidencia (una especie de Miguel de la Madrid). Una vez allí, el grupo asume las posiciones de control del gabinete y se apresta a poner en marcha su plan transexenal, con Sebastián Rodríguez como punta de lanza (el personaje guarda algunas similitudes con Carlos Salinas, aunque dista de ser un reflejo fiel). El segundo momento tiene que ver con el narcotráfico. La última parte del libro es una excelente recuperación de la guerra perdida por el estado mexicano en contra de los barones de la droga. Aunque con nombres y personalidades ficticias, el autor eslabona fielmente los principales hitos de la colombianización de los carteles en México. Hay una operación Buitre, un asesinato con tortura de un agente de la DEA, un ajusticiamiento en una discoteca, un secretario de defensa involucrado en el tráfico y un capo que recibe la cabeza de su mujer en una caja de cartón. La lectura del libro se justifica por la descripción de esos dos grandes procesos y la manera en que entran en fatal colisión. Un verdadero tratado para entender la historia reciente de México. Gracias a esto pueden dispensarse las limitaciones que acusa la novela como tal. Los amores y odios de los Rodríguez resultan poco convincentes; los personajes carecen de profundidad, en particular las mujeres; la trama tiene huecos con personajes que aparecen y desaparecen; y los diálogos son inverosímiles (todos se expresan con frases increíblemente ingeniosas, con perlas de sabiduría y palabras para el bronce). Y sin embargo, gracias a ello nos regala con algunos pincelazos geniales: “La política, vista de cerca, aún la política más alta, es siempre pequeña, mezquina, miope, una riña de vecindario. Sólo el tiempo da a los hechos políticos la dignidad distante, el sentido superior que es su justificación y, con suerte, grandeza. Se ha dicho que al que le gusten las salchichas y las leyes no vaya a ver cómo se hacen”. Con La Conspiración de la Fortuna Héctor Aguilar Camín nos ofrece un amplio vistazo de la cocina donde se prepara la política nacional. Enhorabuena. (jzepeda52@al.com) ESTRICTAMENTE PERSONAL
¿Por qué no la quieren?
Raymundo
Riva Palacio
Sin duda es dramático lo que está pasando con Elba Esther Gordillo estos días, donde a la líder del magisterio oficial le están dejando ver en el partido donde está afiliada que es bastante mal vista y que no la quieren dirigiendo al PRI durante la elección presidencial del próximo año. Es falso, le dicen, que ella, sólo ella, sea factor de unidad en el partido, y que sin ella, sólo sin ella, el partido se fracturará. El repudio público va creciendo y se va quedando sola, cosechando ampliamente lo que sembró, quién lo duda hoy, por años. ¿Por qué no la quieren? Su carrera es de claroscuros, en donde hay episodios negros que tienen que ver con su ascenso dentro del magisterio oficial. Uno fue el asesinato del dirigente en el estado de México, Misael Núñez, adversario del entonces líder Carlos Jongitud, del cual la investigaron como autora intelectual, pero nunca se le probó ni acusó de nada. Jongitud, tutor y protector de Gordillo, la metió en la burocracia del PRI donde hizo sus propios méritos de campaña, como contribuir al fraude electoral de 1985 en Chihuahua, donde le arrebataron la gubernatura al panista Francisco Barrio. Tiempo después lo traicionó. Jongitud fue una de las víctimas tempranas del gobierno de Carlos Salinas. En la construcción de su Presidencia, Manuel Camacho sentó las bases teóricas de la ruptura con el sindicalismo, al sustentar que los sindicatos no eran el pilar del sistema político mexicano sino un grupo de interés dentro del partido, por lo que la relación con ellos tenía que ser ubicada en esa dimensión y no sobre valorada ni en poder ni en concesiones políticas. Salinas comenzó a reubicar políticamente a los sindicatos, y pese a que el entonces presidente despreciaba a Gordillo, fue persuadido para usarla de relevo en el magisterio. El entonces secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, habló con Gordillo, y su subsecretario Manlio Fabio Beltrones la llevó de la mano a Los Pinos por una puerta, mientras que por la otra salía Jongitud sin cabeza. Hoy es amiga de Camacho, que está en el PRD, pero enemiga de Beltrones. Salinas le fue tomando aprecio mientras ella fue acumulando poder y a través de sus leales controló el sindicato mediante chantajes, presiones, amenazas y hasta secuestros de líderes para obligarlos a plegarse a las decisiones corporativas del magisterio, que tiene una de las historias secretas más negras del sindicalismo mexicano. Además de su habilidad política para sobrevivir, otro factor que le ha ayudado es la forma como ha repartido dinero a medios y periodistas a lo largo de los años para tener, cuando menos como colateral, impunidad. Probablemente es una de las explicaciones por las está intelectualmente sobre valorada y por las que nunca se le ha pasado por la caja de rendición de cuentas para que explique de dónde una maestra rural de Chiapas pudo adquirir una enorme mansión cerca de Cuautla, una renovada casa en la isla Coronado en San Diego, una propiedad en el lujoso París, departamentos y casas repartidos en varias de las zonas más prósperas de la ciudad de México, y gastar decenas de miles de pesos en ropa cada mes. La compra de voluntades y cariños, la proclividad de favores disfrazados de solidaridad y el ascenso político a través de la habilidad para no enfrentarse al superior y ganar posiciones dentro de su sector, las ha acompañado de una actitud que muchas veces a caído en el despotismo, otras en la intolerancia, y las más en una posición etnocéntrica donde en la búsqueda de acuerdos cupulares ha soslayado construir los consensos abajo que le permitieran concretarlos. El resultado ha sido devastador para ella, y para sus propósitos. Eso le pasó, por ejemplo, con el apoyo a las reformas foxistas que le causó, por no haber hecho el trabajo político entre los priístas, que ni pasaran y que le causaran la pérdida del liderazgo de la fracción. Ese tipo de comportamientos le generó que aún quienes son enemigos, coincidan hoy en día en el rechazo de la maestra como su líder nacional. Eso también le ha sucedido con los medios, con quienes directa o indirectamente se ha enfrentado, incluso aquellos que antes ayudó . La maestra ha dado pruebas sobradas de que no es una política confiable, lo que la ha ido dejando sola. En los últimos cinco años ha sido consistente sólo con ella. A la par que se fue vaciando de discurso priísta, fue construyendo un partido político alternativo que hoy es Nueva Alianza: ¿dónde estarán finalmente sus lealtades? Su gente más cercana trabaja en el gobierno federal: ¿en dónde está la línea de la oposición constructiva? Su discurso reciente contra la dirigencia del PRI sugiere una vía rupturista: ¿calculará que su alma mater y fortaleza, el sindicato de maestros, que hoy tiene posiciones políticas como nunca antes había gozado, podría quedar huérfano de ellas? No es gratuita la desconfianza; ella ha trabajado firmemente en construirla. Tampoco el rencor, pues ha dejado sembrados muchos heridos en el camino. El respeto y estimación política que le tienen muchos fuera del PRI se han desgastado hacia el interior del partido. Si ella ha estado más afuera que adentro de su partido en los últimos años, su empecinamiento en dirigirlo no hace más que desatar sospechas. Para ser su líder hasta el 2006 tendría que persuadir a centenares de priístas que ella no es lo que creen. Nada es imposible, por supuesto, pero esa misión se ve extremadamente complicada. ¿Irse del PRI? Es una probabilidad, pero difícilmente una posibilidad. Gordillo debe tener claro que sin el partido su poder –a través del clientelismo político que le permite el PRI–, su poder podría evaporarse ¿Es la maestra lo suficientemente fuerte para chantajear a su partido? Está claro, por la oposición en su contra que no, que le tienen tomada la medida. Lo que debería buscar, con el apoyo de la dirigencia del PRI, es una salida digna, donde no quede como la figura derrotada. El problema es que ella misma eleva los costos de toda salida, perjudicando al mismo partido. Y después lamenta porqué no la quieren. rriva@eluniversal.com.mx r_rivapalacio@yahoo.com |