CULTURA

 
 

Lucido homenaje en Morelia al violinista calentano Juan Reynoso

 Músicos de Guerrero, Morelos, Michoacán y de EU participaron en un atiborrado teatro José María Morelos. El Balsas no divide sino que une a guerrerenses y michoacanos, dice el gobernador Lázaro Cárdenas Batel

 Gregorio Urieta Morelia, Michoacán  

Más de mil 500 michoacanos y guerrerenses aplaudieron el viernes por la noche, emocionados y de pie al músico calentano Juan Reynoso Portillo originario de El Ancón de Santo Domingo, municipio de Coyuca de Catalán, le gritaron vivas y bailaron con sus sones y gustos.

Juan Reynoso Portillo tuvo un espacio digno de su trayectoria en el teatro José María Morelos del Centro de Convenciones de esta ciudad. 

   Ahí, en un lucido homenaje, recibió el reconocimiento del público michoacano, de músicos de Huetamo y San Lucas, Michoacán y del gobernador del estado, Lázaro Cárdenas Batel, quien le entregó un diploma impreso en piel y se mantuvo disfrutando el evento sentado entre el público. Entrevistado al final, el gobernador Lázaro Cárdenas declaró que entre Guerrero y Michoacán no existen fronteras. “El Balsas no nos divide, el Balsas no nos separa, sino que nos une y estamos muy orgullosos de esa hermandad entre Guerrero y Michoacán y de la fortaleza de la música de Tierra Caliente”.

Asistieron al evento bailadores de Zirándaro, los que contribuyeron a animar aún más el ambiente propiamente calentano al subir varias parejas de espontáneos a bailar la música tradicional de la región de tierra Caliente y Michoacán.

También participaron en este homenaje el violinista Andy Stewart y la guitarrista y cantante Slatery, estadunidenses que tocaron y cantaron música tradicional cajún de los montes Apalaches en el estado de Louisiana.

El evento fue organizado por el gobierno del estado de Michoacán a través de la Secretaría de Cultura, y la organización Dos Tradiciones, dirigida por la estadunidense Lindajoy Fenley, quien invitó a los intérpretes de música tradicional calentana a participar en este homenaje al nonagenario Juan Reynoso, Premio Nacional de Artes y Tradiciones Populares 1997, quien la mayor parte de su vida artística la desarrolló en pueblos de Michoacán como San Lucas, en donde participó en la filmación de las películas El rebozo de la soledad y El gallero, invitado por la actriz Stella Inda (estrella de la inmortal cinta Los olvidados, dirigida por Luis Buñuel) y Huetamo.

Entre los asistentes estuvieron músicos michoacanos, con la excepción de los estadunidenses Andy Stewart y Slatery, así como el guitarrista Jesús Peredo, originario de Cuernavaca.

El Teatro Morelos estuvo lleno en su totalidad e incluso más de un centenar de asistentes se tuvieron que ubicar en lo pasillos debido a la falta de espacio, pues los mil 500 asientos fueron ocupados por michoacanos y guerrerenses de diversas partes de la región calentana de ambos estados.

Entre los asistentes, sólo acompañado de dos jóvenes colaboradores, vestido de manera informal (mezclilla, sin corbata, y con un saco de cuero café tipo huasteco) el gobernador del estado Lázaro Cárdenas Batel disfrutó el evento y su presencia sólo se notó cuando fue llamado a entregar el reconocimiento estatal al músico calentano.

Para entonces Los Purépechas, de Rafael Ramírez, el Grupo San Lucas, de Agustín Borja, y Andy Stewart y Slatery, habían animado a todos los asistentes a bailar en la tarima colocada ex profeso, aplaudir y gritar vivas a la música calentana y a Juan Reynoso. Los bailadores de Zirándaro eran invitados por parejas de espontáneos que subían una y otra vez a ocupar la tarima e incluso hicieron fila para subir a ella, hasta que comenzaron de plano a bailar frente a los músicos.

En la segunda parte del acto musical, subió Serafín Ibarra y su grupo Los Carácuaro, originario de la localidad del mismo nombre. Ibarra es considerado el sucesor de Juan Reynoso, aunque acostumbra acompañar su música con un bajo o Tololoche, dos guitarras y su violín, sin tamborita, lo que le da a sus interpretaciones un toque huasteco, un poco ajeno a la música tradicional calentana de Guerrero y Michoacán. “Juan Reynoso es pilar de la música en Tierra Caliente”, dijo Serafín Ibarra.

Después de Ibarra subió el joven guitarrista de Cuernavaca, Jesús Peredo, quien dedicó su actuación a Juan Reynoso.

A la llegada del homenajeado, su sola presencia alborotó a los asistentes. De pie, emocionados, aplaudieron durante varios minutos al nonagenario artista calentano que fue trasladado por uno de sus nietos sentado en una silla de ruedas. Sin embargo, la aparente debilidad física del Premio Nacional de Artes y Tradiciones Populares desapareció al momento de interpretar su música, la que durante varias décadas le ha dado el mote de El Paganini de Tierra Caliente. Guayabera color pistache, botines y pantalón negros, sombrero calentano y paliacate rojo al cuello, acompañado de sus hijos Hugo y Javier Reynoso así como por el Gringo calentano Paul Anastasio –que no pudo seguir el ritmo de Reynoso- el galardonado músico de Santo Domingo interpretó su rúbrica, La plata lucida, El célebre, y a gritos el auditorio le pidió Felicidades, del músico Juan Bañuelos, que en muchas partes de Guerrero y Michoacán es considerada un himno infaltable en las bodas.

En absoluto silencio escucharon El célebre y Felicidades y estallaron en aplausos al anciano artista calentano, a quien su hijo Hugo tuvo que disculpar “por la edad, y pues, se cansa”, dijo, pero el artista contestó “que pidan las que quieran”, lo que llenó de aplausos el teatro Morelos.

Y Juan Reynoso se dejó apapachar por sus admiradores que lo aplaudieron fuerte, por algunos de sus 21 hijos, por sus nietos, y nueras, por su esposa Esperanza, que asistieron y agradecieron a los guerrerenses el acompañar a su padre hasta allá.

Allí estuvieron entre otros, los cronistas e investigadores de Pungarabato José Espinosa Quiroz, Víctor Arias Castillo, el cineasta de Ajuchitlán José Luis Santamaría –autor de varios videos sobre Juan Reynoso y sobre la música calentana–, periodistas e historiadores de Pungarabato y Coyuca de Catalán.

Por su parte el gobernador michoacano habló del homenaje.

–Un homenaje muy merecido para don Juan Reynoso, señor gobernador.

–Así es, y muy contentos de haber estado aquí presentes y de haber contribuido a este homenaje.

–¿La música regional sigue uniendo a Michoacán y Guerrero?

–Así es. Aquí había muchos vecinos nuestros, hermanos nuestros: Pero debieron haber pensado que ya Michoacán se quiere apropiar otra vez de Zirándaro, porque alguien dijo –la conductora del programa– que Zirándaro es Michoacán, que ya una vez fue Michoacán. Pero no tenemos intención de cambiar las fronteras. Pero además hay que decir que entre Guerrero y Michoacán en la Tierra Caliente no existen fronteras. El Balsas no nos divide, el Balsas no nos separa, sino que nos une y estamos muy contentos de esa hermandad con Guerrero y de esa fortaleza cultural que tiene la Tierra Caliente.

Una mujer, vecina de Zirándaro le dijo entonces: “pero para que nos una mejor necesitamos un puente”, algo a lo que ya con anterioridad el gobernador michoacano se ha comprometido a apoyar y ha dicho que sólo falta que se pongan a platicar los detalles con el gobierno de Guerrero para construir el puente en Zirándaro.


Critican al INAH por aprobar la instalación de centro comercial en el área de Teotihuacan

 DPA Ciudad de México  

Las pirámides de Teotihuacán figuran entre las construcciones prehispánicas más relevantes de América.

Situadas unos 50 kilómetros al noreste de la Ciudad de México, la Pirámide del Sol, con sus 63 metros de altura, y la Pirámide de la Luna, algo más baja, emergen entre los cactus como testigos de una cultura que floreció en la zona hace unos mil 500 años.

Para los turistas extranjeros, recorrer este sitio arqueológico es obligación. El ejército de visitantes resulta un gran negocio para los vendedores de artesanías y los prestadores de servicios turísticos.

Ellos son bienvenidos, pero no tanto la cadena estadunidense de supermercados Wal-Mart, que empezó a construir una sucursal cerca de las pirámides y generó masivas protestas de una organización ciudadana que intenta frenar el proyecto.

En una de sus manifestaciones, con el apoyo de campesinos armados con machetes, comerciantes locales se plantaron frente a la obra en construcción y bloquearon los accesos. Según Wal-Mart, atacaron y amenazaron con linchar a una de sus empleadas.

Pero el Frente Cívico en Defensa del Valle de Teotihuacán dice que su causa es justa porque el proyecto es “un atentado al patrimonio cultural de México”, que altera la imagen de toda la zona.

La organización pidió incluso la ayuda de la UNESCO, ya que las pirámides forman parte de su lista de bienes culturales de la humanidad.

Wal-Mart rechaza las críticas y argumenta que tiene autorización para construir de las autoridades municipales y estatales correspondientes, así como del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La portavoz de la empresa, Claudia Algorri, dijo a dpa que Wal- Mart contrató un arqueólogo, como exige el INAH, para supervisar las obras.

El futuro supermercado se ubica a unos 700 metros de la Pirámide del Sol, en una zona donde están permitidas las construcciones siempre y cuando lo autorice el INAH, la máxima autoridad arqueológica de México.

Según el director general del INAH, Sergio Raúl Arroyo, el permiso está justificado, entre otras cosas porque el edificio respetará la imagen de la zona con una altura baja y con el uso de materiales de construcción y colores específicos.

En declaraciones a la prensa mexicana, Arroyo dijo que en el terreno hasta ahora no se encontraron vestigios prehispánicos y que, en caso de aparecer, se modificaría el proyecto en consecuencia.

En el pueblo de San Juan Teotihuacán las opiniones están divididas. Dentro del frente cívico hay desde defensores de la arqueología a comerciantes locales que miran con recelo la competencia de la megacadena estadunidense. Otros lugareños creen que les resultará ventajoso tener cerca un “súper” de precios bajos.