Desalojo con gran despliegue de tres familias el sábado

 Impiden policías municipales el acceso al público a los lavaderos de Manzanillo

 Policías de la Secretaría de Protección y Vialidad impiden acceso al público a los lavaderos del barrio de Manzanillo, desde el sábado en la madrugada cuando agentes que llegaron en unas 25 patrullas desalojaron a tres familias del lugar en una operación que duró cinco horas.

El vecino Enrique Hernández López mostró copias de unas escrituras con fecha 22 de diciembre de 1934 en donde se indica que son propietarios del predio de 95 metros cuadrados.

Explicó que los policías municipales llegaron de manera violenta y destruyeron techos de lámina además, han estado impidiendo el acceso a todas las personas, aún cuando en el interior del predio hay  tres familias que han habitado desde hace 40 años mismas que tienen, temor de ser desalojadas en cualquier momento.

El presidente del Comité Civil Pro Mejoras Manzanillo, Enrique Velázquez Hernández señaló que el gobierno municipal no quiere reconocer un documento legal, otorgado por unanimidad en una sesión ordinaria de Cabildo que avala la donación del predio.

El 22 de diciembre de 1934, en el periodo del presidente Marcial Rivera, se acordó por unanimidad el otorgar el predio ubicado en el lugar conocido como Manzanillo, a las lavanderas de los barrios de la Candelaria y la Pinzona, sin embargo, el pasado 9 de octubre, cerca de la 1 de la madrugada, unos 200 policías desalojaron a tres familias que vivían allí por más de 50 años, quienes algunos son personas de la tercera edad y están enfermas y que se mantienen del oficio de lavanderas.

“Causaron un verdadero terror a las familias que ahí viven, luego cerraron las dos únicas entradas que existen, no dejando entrar, ni salir a nadie, no decían, ni sabían de parte de quién habían ido a invadir a esas horas de la madrugada, todo lo hacían como unos verdaderos ladrones” señalaron unos de los afectados.

Agregaron que desconocen los motivos del desalojo, y no les presentaron una orden de desalojo, a pesar de que el secretario general del comité del barrio, Enrique Velázquez, pidió al comandante a cargo, alguna notificación, pero éste “no se quiso presentar, no querían hablar nada, llegaron como a la una de la mañana a hacer destrozos, destrozaron todos los lavaderos”.

Mientras tanto, una persona que quería entrar fue detenida por un policía, quien le dijo que ya no se permitía el paso, al preguntarle los motivos del desalojo, el policía, –que nunca quiso dar su nombre–, mencionó que desconocía los motivos, asimismo evadió las preguntas sobre la orden de desalojo, respondiendo “ahorita le mando al comandante”, quien nunca salió.

Según algunos afectados, al desalojo acudió el secretario general del Ayuntamiento, Francisco Javier Larequi Radilla, quien desde hace dos meses ya les había comentado sobre el desalojo, diciéndoles que las familias no iban a salir afectadas, sin embargo señala Icaro Reinada del Rio, –hijo de una de las afectadas– “al momento de que se les quita la fuente de trabajo, las dejan atadas. ¿De dónde van a comer esas familias?”.

Aseguran que cuentan con las escrituras, las cuales están registradas en Chilpancingo, “aquí no hay registro, anteriormente no se registraban aquí, esas escrituras tienen más de 60 o 70 años, pero son buenas”, dijo el vecino Enrique Hernández López, quien mostró copias de unas escrituras con fecha 22 de diciembre de 1934, en donde se indica que son propietarios del predio de 95 metros cuadrados.

Enrique Hernández señaló que el síndico administrativo Marcial Rodríguez Saldaña y el director de Gobernación, Federico Miranda Castañeda, acudieron el 28 de agosto de este año para informar de las intenciones, pero aseguró que no están de acuerdo porque los vecinos cuentan con documentos que los avalan como dueños del terreno.

Aseguró que ningún vecino de los barrios Manzanillo, Pinzona, Candelaria, y Bodega, están de acuerdo con que las autoridades del Ayuntamiento cierren las instalaciones de los lavaderos porque al día acuden unas 30 mujeres a lavar.

El desalojo duró aproximadamente cinco horas, desde que llegaron los policías y destruyeron. “Llegaron con alevosía y ventaja, sin ningún oficio ni notificación”, mencionó Icaro Reinada del Rio. “Nosotros no queremos que los lavaderos del barrio de Manzanillo desaparezcan”, dijo Silvia del Rio, hermana de una de las afectadas, Xochilt del Rio. Entre otras afectadas se encuentran Martha Aguirre García y Eduarda Hernández López.

Por su parte la señora Xóchilt Marcial Rivera, quien habita en el interior del terreno y tiene problemas de la vista, narró que los policías municipales llegaron en la madrugada y quitaron las láminas de los lavaderos, “me alarme porque no nos avisaron que iban a tomar el lugar, pero recuerdo que hace algunas semanas vinieron los del Ayuntamiento y nos dijeron que nos iban a reubicar”.

El presidente del Comité Civil Pro Mejoras Manzanillo, Enrique Velázquez Hernández, señaló que las personas que se encuentran en el interior –aproximadamente 15 personas– están en calidad de “secuestradas, no las dejan salir ni entrar, es una manera de presión porque en el momento que se encuentre desocupado el lugar, van a poder disponer del predio”.

El sábado, durante una gira de trabajo en la calle Zimapán, el presidente municipal, Alberto López Rosas fue consultado al respecto, “no hubo desalojo, hay tres señoras que han estado viviendo durante algún tiempo, es un terreno de aproximadamente mil metros cuadrados y lo que estamos haciendo es respetar la vivienda de esas señoras a quienes les estamos ofreciendo celebrar un convenio de usufructo vitalicio para que vivan en ese lugar hasta que fallezcan y por nuestra parte ocupar parte del predio para uso común e incorporarlo a los bienes de la ciudad”.

Aseguró que están garantizando la permanencia de las señoras y añadió que van a ocupar parte del terreno para construir unos nuevos para las amas de casa “para las señoras que van a quedar en ese lugar, pero ya no estaba dando el uso de lavaderos públicos”.

Hasta ayer domingo al mediodía, el predio permanecía resguardado por 12 policías.

La Sección 20-A hará manifestaciones contra el gobierno municipal

Por su parte el secretario general de la Sección 20-A de la CTM, Felipe Loyo Malabar, anunció que los agremiados a su sindicato podrían efectuar cualquier tipo de protestas contra el gobierno municipal por el desalojo y presunto “secuestro” efectuado este sábado contra las tres familias que se ubicaban en los lavaderos de Manzanillo, pues consideraron que no hubo, ni hay respeto a sus derechos humanos debido a que ayer domingo “no permitieron que les pasáramos alimentos”.

Lo anterior lo informó el líder sindical, quien explicó que su intervención se debe a que una de las familias desalojadas es la de uno de sus agremiados a la sección, el trabajador del Hard Rock, Ranferi Reinalda del Río y su mamá Xochilth del Río Álvarez.

“En el desalojo se extralimitó en sus funciones la policía por órdenes de quién sabe quién, ahí hay familias que tiene más de 50 años; estamos en un país en donde los derechos humanos deben de ser respetado y si la autoridad no tiene una orden de desalojo no tuvieron porque desalojarlos además de que a algunos los tienen secuestrados no los dejan ni sacar ni meter nada”, refirió el líder cetemistas.

Dijo que los abogados de la Sección 20-A brindarán asesoría legal a la familia que es la de uno de sus agremiados a al sección que trabaja en el Hard Rock.

Criticó al gobierno municipal pues dijo que “si fue el presidente no se vale ocupar un puesto público donde los ciudadanos emitieron su voto y le delegaron una responsabilidad, pero que no abuse de la fuerza; que no se le olvide al presidente de qué partido viene y las acciones que pueden afectar en un futuro”. (Luluani Vega, Citlal Giles y Mónica Martínez).


Declara López Rosas el 9 de octubre Día Municipal de Protección Civil

 Estamos coordinados con las autoridades estatales y federales para dar una opción a las personas que viven en asentamientos irregulares, dice

 Luluani Vega  

Como parte del aniversario luctuoso de las victimas del huracán Paulina del 9 de octubre de 1997, el alcalde Alberto López Rosas izó bandera a media asta en el Malecón, montó guardia de honor en la Plaza la Esperanza, develó una placa en la calle Zimapán y anunció que también será el Día Municipal de Protección Civil.

A las 8 de la mañana del sábado, López Rosas acudió al Malecón e izó bandera a media asta, entonó el himno nacional y guardó un minuto de silencio para recordar la tragedia de hace siete años.

Luego, López Rosas junto con su esposa María Eugenia Díaz de López Rosas se trasladaron a la Plaza La Esperanza –ubicada en la avenida Cuauhtémoc– la cual fue construida en memoria de las victimas y la remodelaron el año pasado. Allí, el alcalde instaló una ofrenda floral.

Antes de comenzar la misa en memoria de los fallecidos, López Rosas fue entrevistado y dijo que siete años del huracán Paulina no han sido suficientes para borrar un triste recuerdo, “acontecimiento que sacudió la conciencia colectiva de nuestra ciudad”.

Sobre los asentamiento irregulares en las partes altas de Acapulco, indicó que hacen un esfuerzo en coordinación con las autoridades estatales y federales con la intención de dar una opción, “hay más oportunidades de vivienda, hay más acceso a tener un patrimonio familiar y se justifica cada vez menos esa actitud”.

Dijo que las invasiones en zonas de alto riesgo “ya no pueden seguir” y “quizás estuvieron justificada en otros tiempos hoy no es un modelo justificado” e incluso hay opciones para que la gente adquiera su vivienda.

Después, se retiró y el obispo auxiliar de Acapulco, Juan Navarro Castellanos celebró una misa y en su intervención lamentó que haya habido poca asistencia de la gente “porque cada vez se les olvida”.

A las 11 de la mañana López se trasladó a la calle Zimapán de la colonia Progreso, donde develó una placa y anunció de que el 9 de octubre se instituyó el Día Municipal de Protección Civil.

Allí, el síndico del Cabildo Infantil, Bryan Alexis Guatemala, dirigió unas palabras y preguntó: “¿Hay culpables en estos desastres naturales? ¡Sí, hay culpables y son esos líderes que con tal de obtener espacios políticos y poder económico llaman a la gente inocente a vivir en zonas de alto riesgo!”. Pidió para éstos castigó y sanción ejemplar.

Luego intervino el abogado Andrés Barreto –uno de los más activos organizadores de sus vecinos en las calles Zimapán, Pachuca, El Chico y Acatlán– y enlistó a quienes murieron en el huracán Paulina en esas calles: Alfredo Centell Córdova, Marbella Vergara de Centell, Adriana, Selene y Celina Centell Vergara, Gabriela Marroquín Centell, José Antonio y Miguel Ángel Solano Centell, Luis Alberto y Diego Alfredo Lobato Centell, Daniela Meza Centell, Ernesto Álvarez Gutiérrez y María Gutiérrez de Álvarez.

López Rosas estuvo acompañado de su esposa María Eugenia Díaz de López; el síndico administrativo Marcial Rodríguez Saldaña; la coordinadora de Servicios Públicos, Rosa María Gómez Saavedra; y el director de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillados del Municipio de Acapulco, Jesús Flores Guevara.


Retirar “de inmediato” a las personas de las zonas de peligro, recomienda párroco

El sacerdote Pedro Rumbo sugiere que se reubiquen a los ciudadanos en otro lugar

 Magdalena Cisneros  

Para el párroco de la Catedral de Nuestra Señora de la Soledad, Pedro Rumbo Alejandri, se debe actuar “de inmediato” para retirar a las personas que están en zonas de alto riesgo para evitar otra tragedia como el huracán Paulina, aunque indicó que primero deben reubicarse en otro lugar.

El problema de los asentamientos humanos en zonas de riesgo no es tan fácil para darles una solución rápida, indicó, sino “es un programa a largo plazo que tienen que planearse bien para ver cómo se hace para los que vienen a vivir a Acapulco”.

Consultado al finalizar la celebración eucarística sobre el aniversario del paso del huracán Paulina por Acapulco, el sacerdote Rumbo Alejandri dijo que hay “dolor”, que es un signo externo muy claro, en quienes perdieron a alguien y consideró que deben tomarse las medidas necesarias no sólo en la ciudad sino en todo el país para garantizar la seguridad de los ciudadanos e instituciones porque “no hay seguridad absoluta”.

Agregó que en las zonas de alto riesgo deben colocarse letreros y mallas que indiquen que está prohibido asentamientos humanos. “Se debe actuar de inmediato, en los cerros también deben poner mallas para que no puedan pasar por ahí ni cortar árboles, son los pulmones de la ciudad, que no sigan hacia arriba, (se debe) buscar otros lugares donde sea más fácil el servicio”.

Recomendó que deben buscarse terrenos para reubicar a las familias asentadas en zonas de alto riesgo o darles material para construir en otro lugar porque necesitan casas, “si ya no quieren, entonces si no quieren entonces sí, morirían no, habría que usar la fuerza a veces”, aunque que deben dialogarse con las personas.

Sobre las razones de que la gente regrese a lugares de zonas de alto riesgo, Rumbo Alejandri consideró que “hay corrupción en la gente pobre, les dan, y venden el terreno y se van otra vez, el problema es grave, complejo”.

Informó que la Iglesia Católica en varias de las misas, les dice a los feligreses que no deben vivir en áreas de riego, aunque no hacen mucho caso porque varias personas no tienen para pagar renta y se quedan en estos asentamientos y opinó que el gobierno junto a los grupos civiles y medios de comunicación deben trabajar para dar una solución al problema de asentamientos en zonas de riesgo.

El arzobispo de Acapulco, Felipe Aguirre Franco, no celebró la misa de ayer domingo en la Catedral porque viajó a Guadalajara junto a otros 100 representantes de la Costa Chica, Costa Grande y Acapulco para participar en el 48 Congreso Eucarístico Internacional, que comenzó ayer en dicha ciudad y terminará el 17 de octubre.

En su homilía que dejó por escrito, el arzobispo Aguirre Franco, dice que el Congreso constituye una gran oportunidad para que la iglesia profundice en el misterio de la Eucaristía e impulse en el mundo la paz, además de que vigorice una nueva etapa de evangelización.