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El
Centro Mexicano de la Tortuga, pilar mundial en la
conservación de la especie
Notimex,
Mazunte * Con la liberación anual de entre 20 y 30 millones de
crías de tortuga marina, el Centro Mexicano de la
Tortuga se convierte en la actualidad, en uno de los
pilares para el estudio y preservación de estas
especies de animales, tanto en México como el mundo,
las cuales se encuentran en su mayoría en peligro de
extinción. Javier
Vasconcelos Pérez, director del Centro Mexicano de la
Tortuga precisó que no obstante los esfuerzos del
gobierno mexicano, en particular, por el organismo a
su cargo, la situación de las tortugas marinas que
llegan a México sigue siendo delicada. En
entrevista, el especialista en Biología explicó que
la situación de algunas especies de tortugas, como la
laúd (Dermochelys coriacea), es muy delicada, dado
que se calcula que su población total en el mundo es
menor a los 800 ejemplares, por lo que “es sumamente
importante hacer algo por ella, porque es la que está
en mayor peligro de extinción y es muy frágil en la
actualidad, dado que su población está en un
decremento muy fuerte”. En
contraparte, una de las especies que mayor
recuperación de su población ha tenido desde que en
1990 el gobierno mexicano decretó la veda permanente
de la tortuga, ha sido la golfina, “la cual
afortunadamente hemos tenido indicios del crecimiento
de la población anidadora”. Pese
a ese crecimiento, Vasconcelos dejó en claro que ello
no significa haber salvado a la especie de la
extinción, simplemente se ha comenzado a recuperar el
número de su población y a estabilizarse, pero aún,
esa especie de reptil tiene grandes depredadores,
entre ellos el hombre. En la
etapa de huevo, dijo, las tortugas son presa de
zorrillos, escarabajos, cangrejos, perros, cerdos,
hormigas y larva de mosca, además del hombre, que es
su principal amenaza. Una
vez que dejan el cascarón y se dirigen al mar,
agregó, las tortugas son depredadas por zorrillos,
cerdos, cangrejos, aves y peces. Finalmente, en la
etapa adulta, son atacadas por orcas y tiburones,
además del hombre, algunas veces intencionalmente y,
otras en forma involuntaria, dado que mueren en las
redes de barcos camaroneros. Ese
gran número de depredadores, indicó Vasconcelos, ha
provocado que por cada 100 tortugas que llegan al mar
después de dejar el cascaron, sólo de una a tres
sobrevivan hasta la edad adulta, es decir, menos del 3
por ciento de las tortugas que nace llegarán a la
edad de 10 años. Ello
provoca, dijo, que aunque anualmente se están
liberando millones de ejemplares al mar, la población
de la tortuga aún se encuentra en peligro de
extinción, por lo que es necesario tener un cuidado
especial con este animal para evitar su desaparición.
México,
clave en la preservación tortuguera
Vasconcelos
hizo énfasis en que si bien, el gobierno mexicano ha
ayudado mucho al cuidado y preservación de la
tortuga, primero con la veda permanente desde 1990 y
después con la creación del Centro Mexicano de la
Tortuga, este animal se ve amenazado por algunas
situaciones fuera del alcance de México. Desafortunadamente,
comentó, las tortugas se alimentan de camarón y en
Chile se da una pesca intensiva de ese crustáceo, por
lo que muchas acaban en las redes de los barcos
camaroneros; sin embargo, ya se ha puesto especial
atención para que las redes contengan una protección
para evitar que las tortugas mueran dentro de ellas. Para
Martha Harfush, investigadora del Centro Mexicano de
la Tortuga, México es considerado a nivel mundial
como una de las referencias para la protección y
conservación de la tortuga marina, dado que la
mayoría de esas especies llegan a sus playas. “En
el mundo existen ocho especies de tortuga marina, tres
de las cuales cuentan con subespecie; en total existen
11 variedades. De éstas, 10 se distribuyen en aguas
mexicanas y nueve de ellas se reproducen en sus
playas. Por esa razón se ha denominado a México el
país de las tortugas marinas”. Empero,
la importancia de estos reptiles en México no sólo
ha sido de tipo biológico, pues las tortugas han
tenido un papel preponderante en la cultura de las
comunidades autóctonas costeras, y más
recientemente, en la década de los 60 se convirtieron
en el pilar de la economía de los pescadores cuando
se empezó a la pesquería de
tipo comercial de este animal, añadió. El
estado de Oaxaca es el sitio más importante de
llegadas de tortugas marinas en México. Muestra de
ello, es que del 6 de agosto del 2001 al 14 de marzo
del 2002, únicamente en la playa de la Escobilla,
llegaron un millón 447 mil 225 tortugas, según datos
de dicho centro, Por
esa razón, hace sólo algunos lustros, el comercio en
la entidad se promovió con el establecimiento de una
infraestructura rústica suficiente para elaborar la
matanza, despielado y salado de la tortuga golfina. El
acelerado desarrollo de esa pesquería le permitió
alcanzar volúmenes de captura extraordinarios, lo que
aunado al bajo porcentaje de crías que sobreviven
hasta edad adulta y a la degradación ambiental,
ocasionó que ésta, al igual que el resto de las
especies de tortuga marina, se incluyeran en la lista
de especies en peligro de extinción. Vasconcelos
explicó que motivados por la búsqueda de
alternativas para la conservación de las diferentes
especies de quelonios, fue que en 1990 el gobierno
federal decretó la veda total y permanente que
protege a todas las especies de tortugas marinas. Lo
anterior, dijo, obligó que para fomentar la actividad
turística como fuente alternativa de ingresos, en
1991 el gobierno federal, por medio del Código de
Ensenada, sentó las bases para la creación del Museo
Vivo de la Tortuga, hoy denominado Centro Mexicano de
la Tortuga, el cual fue construido en Mazunte,
municipio de Santa María Tonameca, Oaxaca, en medio
del corredor turístico.
Una
labor de 8 años
El
Centro Mexicano de la Tortuga abrió sus puertas en
los primeros meses de 1994 y desde entonces es el
responsable de la operación de tres campamentos
tortugueros (todos ellos de importancia estratégica
para el Programa Nacional de Investigación y Manejo
de la Tortugas Marinas perteneciente al Instituto
Nacional de Pesca).Sin embargo en la actualidad ya
resulta prioritario acrecentar ese ingreso, por lo que
se proyecta que dentro de algunos meses, cuando la
población de la tortuga golfina se haya estabilizado,
crear un programa ecoturístico, con el fin de que
puedan llevarse a cabo paseos nocturnos con guías
para ver el desove de la tortuga.Al recorrer la zona,
los recursos tanto para la comunidades aledañas así
como para el Centro Mexicano de la Tortuga parecen un
asunto prioritario, los científicos trabajan en
condiciones precarias y la infraestructura es ya muy
vieja e insuficiente.Para Vasconcelos, es urgente
contar con un mayor apoyo económico en el centro,
pues no obstante que la iniciativa privada se ha
involucrado por medio de empresas como Hewlet Packard
y Banamex para elaborar proyectos de preservación, la
infraestructura necesita mantenimiento, pues ni
siquiera las decenas de goteras dentro de las
instalaciones del centro han sido selladas, lo que
afecta mucho en esta temporada de lluvias. |