* Con su grupo musical preservan el pasodoble, gusto, son, marcha, vals y danzón

 Cuauhtémoc Tavira, guardián de la música
calentana desde hace siglo y medio

 * Su propuesta Ecos de mi tierra recibió apoyo del Fonca derivado de la convocatoria Músicos Tradicionales Mexicanos.  

Apenas rebasa los 30 años y Cuauhtémoc Tavira Peralta tiene una historia musical que supera el siglo y medio. Lo que toca, escucha, conoce y escribe se lo debe a su abuelo y a su padre.En la Tierra Caliente guerrerense el apellido Tavira suena a son, vals y danzón. El origen está en Juan Bartolo Tavira –abuelo de Cuauhtémoc– nacido en 1847, y a quien su nieto define como uno de los inventores de los gustos y sones calentanos; fue un campesino que creó adornos, escribió cantos sobre Benito Juárez y la ocupación francesa, y que tocó el arpa, el violín y la guitarra.Más que recuperar la historia de su abuelo o la de su padre, quien también se destacó por su virtuosismo, Cuauhtémoc Tavira hoy pretende dar un nuevo aire a la música de la Tierra Caliente. Esto fue lo que propuso dentro de la convocatoria Músicos Tradicionales Mexicanos, realizada por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), en la que resultó seleccionado con otros 19 músicos nacionales. Su idea es componer nueve piezas de pasodoble, gusto, son, marche, vals y danzon, géneros que marcaron la vida musical de esta región guerrerense.Analista de sistemas y músico desde pequeño, Cuauhtémoc Tavira hace una reseña del pasado para contar su propuesta: “yo hablo desde el abuelo porque es la primera referencia que tengo y que tiene mucha gente sobre el origen de la música de Tierra Caliente. El tocaba el arpa, fue el último que la tocó en esta tierra. Logró formar un conjunto con un arpa, violín o violines, una guitarra panzona, una tamborina. Junto con él estuvo el otro gran compositor, Isaías Salmerón, y entre los dos llegaron a ser la parte fundamental de la época grande de esta música”.Asentado en el pueblo de Corral Falso, los Tavira fueron hombre de familias numerosas y músicos hasta la muerte: a punto de fallecer en los años treinta, Juan Bartolo Tavira escrbió unos versos sobre el momento final.La de esta familia es una hsitoria oral en su esencia. Tanto los relatos, como buena parte de las composiciones han ido pasando entre hermanos, primos y tíos. Por ese contar constante, Cuauhtémoc retrata a su abuelo como un hombre que “compuso piezas muy características de él y de la época. Compuso una que se llama El gusto federal, la más antigua de que se tiene un referencia. Y compuso, la que para mí es la más genial obra que se ha escrito en esta música: Los versos de San Agustín. Son copias que describen, como en una fábula, a los animales característicos de la región, y a las personas les llegó a dar una clasificación de aves e insectos. Eso fue todo un género porque después los demás compositores hicieron versiones parecidas. Las llamaban ensalada de rimas”.Las composiciones del abuelo de Tavira eran gustos y sones calientes, que se diferencian de las chilenas  porque la música de Tierra Caliente se toca con violines, mientras que las chilenas, con guitarras y requinto.Con su arpa, conservada hoy en día por uno de sus descendientes, Juan Bartolo Tavira tuvo grupos cuya música se fue oyendo de forma paralela a la de las orquestas que llegaron a la zona. “No se cómo llegaron aquí porque no es un pueblo muy avanzado, pero había orquestas que se constituían de clarinete, flauta travesera, violenchelo, percusiones, violines. Eran orquesta de diez o doce personas que tocaban música de salón y tradicional, valses, polcas, danzones y marchas. Una vez disgregadas ya no queda referencia de alguna que haya continuando. Grupos como el de mi abuelo adaptaron  esas músicas”, dice Cuauhtémoc Tavira.

El padre de Cuauhtémoc, Félix Tavira, también fue un músico fundamental en la región. Su mayor logro fue recuperar y difundir  el trabajo de sus ancestros: “mi padre tocaba el violín, la guitarra, el arpa, el acordeón y tengo la vaga impresión de haberlo escuchado tocando el cerrote. Era lírico, no tuvo educación musical, pero llegó a dominar varios instrumentos y a escribir música para muchos. Dejó grabadas cosas en las que lo escucho tocar el violín con gran virtuosismo, cantar y tocar la guitarra.  El fue quien le dio  importancia a lo que compuso mi abuelo”.“Por Angel supimos que los tíos escuchaban a alguien silbar una canción y si lo hacía bien se lo llevaban a estudiar música. Dice que eran muy estrictos. Hoy Angel se dedica a recopilar la música en partitura”.En Guerrero quedan  pocos de estos músicos. En Corral Falso se oyen gruperas y casi nadie interpreta los gustos de otros tiempos. “Cuando murió mi padre esta música ya no se tocaba. El era fundamental para difundirla, y no porque le pagaran; ninguno de estos músicos le hacía por eso, sino por gusto, porque sabían lo que hacían.Si contamos los músicos que hay de esa generación, serán como cinco o siete. En nuestro pueblo no hay, definitivamente. Queda poca gente, como Juan Reynoso, quien nos platica que convivió con mi padre. A él lo conocen como el Paganini de Tierra Caliente. Entre sus primeros maestros estuvo mi padre  y gente de la familia de mi abuelo, lo mismo que Isaías Salmerón. Nos cuenta que les pegaban, de jóvenes, a mis tíos, a mi padre, a todos los de la orquesta y así fueron aprendiendo”.Con algunos parientes, Cuauhtémoc Tavira creó el Grupo de Cuerdas de los Hermanos Tavira, que usa la guitarra panzona, la tamborita y el contrabajo, instrumentos que en otros grupos ya no se usan. Hasta ahora el grupo interpreta composiciones tradicionales: “cada vez que vamos a algún lugar de Guerrero, recopilamos, grabamos y archivamos. Tenemos muchas partituras de música inédita y grabaciones: de mi padre sólo tenemos grabaciones caseras porque no tuvo oportunidad con una disquera”.“Nosotros, viendo la necesidad de rescatar esta música nos constituimos y cada uno aprendió a tocar un instrumento. Somos seis en el grupo, cinco hermanos y un sobrino, hemos hecho dos grabaciones con composiciones de nuestro abuelo y de los músicos locales”.La propuesta de Cuauhtémoc Tavira para la convocatoria Músicos Tradicionales Mexicanos del Fonca es nueva. La ha llamado Ecos de mi tierra: “viene a constituir la continuación de lo que se generó en un momento dado, sin perder lo característico, el ritmo, los instrumentos tradicionales y conservando las características de la ejecución. Para mí, hablar de lo tradicional no es quedarme con la música de antes, yo siento que si el abuelo hubiera vivido más tiempo, o mi padre, ellos hubieran llegado a algo más enriquecedor.Tavira propone perfeccionar la armonía y la melodía, acompañado de los instrumentos tradicionales. Los géneros que incluirá son gustos, sones y bailables. El dice: “no es sencillo porque esta es una música difícil de tocar y más difícil de escribir, porque tiene mucho de improvisación en sus adornos, que van ligados al tema, que se hilan entre ellos. Mi labor es doble porque busco crear mis propios adornos. Escribir el tema puede ser fácil, pero todo el desarrollo musical de la obra es lo más difícil.”. (Conaculta)