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* Ambos
jugadores han tenido que emigrar para desarrollarse
Jenny
Rodríguez y Marcos Chávez, porteños que
*
Los dos están becados en importantes instituciones educativas
Adalberto Valle * Ambos encuentran en el basquetbol
una pasión avasalladora. Los dos nacieron en Acapulco, pero han
tenido que emigrar a otros sitios para poder desarrollarse,
tanto deportivamente como en el aspecto académico.Jenny
Rodríguez Medel y Marco Chávez Guzmán son estudiantes becados
por dos de las más importantes instituciones en el país
gracias a su talento deportivo.Como ellos, puede haber varios
niños y jóvenes con la habilidad de destacar en este u otros
deportes, pero que deberán dejar el puerto si quieren elevar su
nivel y complementar su formación y crecimiento personal, ante
la falta de una cultura deportiva-educativa no sólo en el
puerto sino también en el estado.“Aquí (en Acapulco) hay
muchos que se quedan estancados porque no hay nivel ni hay
lugares en que puedas estudiar y jugar, en este caso basquetbol”,
comenta Jenny Rodríguez, de 26 años de edad y 1.76 metros de
estatura, nacida el 1 de julio de 1976.Actualmente cursa becada
el séptimo semestre de su segunda carrera, la de
Administración de Empresas con especialidad en Finanzas, en el
Instituto Tecnológico y Estudios Superiores de Monterrey. Antes
estuvo en Ingeniería en Sistemas en la Universidad Autónoma de
Nuevo León, en donde la reclutaron para que jugara en el equipo
de esa institución, las Borregas Salvajes.La jugadora de la
Alta Prtogreso recordó que en su último año de preparatoria
en el puerto, el ex jugador Herminio Niño Marín la vio
jugar y la alentó a tomar en serio la posibilidad de combinar
los estudios con el deporte.“La verdad cuando estaba en
Acapulco casi no me importaba tanto. Es más complicado destacar
aquí. Allá hay más oportunidades, hay otros niveles de
competencia”, dijo la jugadora.Sobre la dificultad de combinar
los estudios con el deporte de alto rendimiento aceptó que es
un sacrificio.“Pero hay programas para entrenar y estudiar.
Ellos mismos te ayudan; si ven que vas mal, te ponen un asesor”,
señaló Jenny, quien proviene de una familia de deportistas,
que han destacado especialmente en el futbol encabezados por sus
padres Ramón Rodríguez y Natividad Medel.Sus hermanos, Ramón
y Marco Antonio, el Muñeco, son conocidos por ser buenos
para el balompié, especialmente el segundo, quien ya ha sido
campeón nacional representando a Guerrero.“He tenido todo el
apoyo de mi familia. La verdad, sin mis papás no lo hubiera
podido hacerla”. Entre
los logros más importantes que ha tenido Jenny Rodríguez,
recordó que integró la selección nacional estudiantil en
1998, que participó en el Campeonato Centroamericano realizado
en Guadalajara. Además, fue la jugadora más valiosa en una
Universiada y se ganó el nombramiento de la mejor deportista
del estado de Nuevo León, aún sin haber nacido en ese lugar.“Me
gustaría regresar a Acapulco a ejercer mis carreras y dedicarme
al deporte. Ojalá y que otros estudiantes se vayan y tengan la
misma suerte que yo. Ya le dije a tres niñas que se prueben.
Hay mucho talento pero aquí no hay apoyo. Es necesario que haya
más además de Marquitos (Chávez) y yo para regresar a hacer
un mejor Acapulco”.Jenny Rodríguez estuvo unos días en el
puerto, para participar en el Carnaval de Campeones con el
Deportivo Bonales, equipo en el que fue pieza fundamental para
llevarse el título del certamen, venciendo a la selección de
Morelos.
Marcos
Chávez, El Pistón
Por su parte, Marcos Chávez Guzmán, también conocido
como El Pistón, demostró un gran nivel durante
el Carnaval, en donde condujo a la escuadra de Juchitán al
subcampeonato, perdiendo en la final con el Combinado Cimeba.Con
gran manejo de pelota, mostrando una buena condición física y
sobre todo, con la garra y la entrega que caracteriza a los
grandes jugadores, Marcos lució el número 23, el mismo de
Michael Jordan, el mejor basquetbolista de la historia y el
hombre que lo motivó a temprana edad a inclinarse por el
deporte ráfaga.“Yo no lo pido (el número), a mí me
lo dan. Cuando era niño ví un video de Michael Jordan que se
llamaba Come flight with me (Ven a volar conmigo).
Eso fue lo que me motivó”.Marcos Chávez nació el 16 de
marzo de 1977. Acaba de cumplir 25 años de edad.Actualmente
cursa una maestría en Mercadotecnia en la Universidad
Panamericana, en donde está becado por jugar basquetbol.De 1.79
metros de estatura, Marcos tomó el balón por primera vez a los
6 años y su gran oportunidad surgió al integrar el conjunto
juvenil de Aca Hot dirigido por el ex seleccionado nacional
Rubén Ruby Alcalá, quien hace 8 años contactó con la
Universidad de Aguascalientes (hoy de Bonaterra) para que
becaran a Marcos y otros dos jugadores acapulqueños.En
Aguascalientes, Marcos Chávez estudió Ingeniería Industrial,
al mismo tiempo que desarrolló sus habilidades, poniendo en
alto el nombre de su escuela en varios torneos estudiantiles, al
igual que ahora lo hace para la Panamericana en el Distrito
Federal.“La verdad que en Guerrero hay mucho atraso y es más
difícil destacar en el deporte y estudiar en una escuela de
buen nivel. Yo tuve la oportunidad y la aproveché. Quiero
regresar a Acapulco y poner mi propia empresa y seguir jugando
basquetbol”, comentó Marcos, quien es hijo de Marcos Chávez
Ortega y Evangelina Guzmán Lorenzo, avecindados en la colonia
Emiliano Zapata.Después de observar el nivel de juego de Marcos
Chávez como movedor de pelota con su equipo, hubo comentarios
de algunos jugadores acerca de que bien podría desarrollarse
como un jugador profesional participando en el Circuito Mexicano
de Baloncesto (Cimeba).“La verdad es que el basquetbol se ha
convertido en mi vida. Me gustaría probar unos años y
demostrar que la gente de Acapulco tiene el nivel para competir.
También voy a recomendar a otros chavos para que se vayan a
estudiar a Aguascalientes y puedan vivir las cosas que yo pasé.
Por que si se quedan será más difícil”, concluyó, antes de
prepararse para jugar la final del tradicional torneo de Semana
Santa en Acapulco. |