Acuérdate
de Acapulco
(Treceava
de quince partes)
Anituy
Rebolledo Ayerdi
J.
Mabarak
Acapulco,
insistimos, ha sido desde siempre refugio de artistas buscando en paisajes,
noches y atardeceres la sublimación de sus almas sensibles.
Aquí
radicó los últimos años de su vida, por ejemplo, el notable violinista
mexicano Carlos Jiménez Mabarak, con estudios en el conservatorio Real de
Bruselas. Tiene en su haber sonatas, sinfonías, conciertos, ballets y la
ópera La Guera Rodríguez. No obstante, el músico capitalino sólo será
reconocido como autor de las fanfarrias de los juegos olímpicos de 1968, en
nuestro país.
Tata
Nacho
Acapulqueños
son los nietos de Ignacio Fernández Esperón (1894-1968), hijos de José
Estrada y Susana Fernández. El célebre compositor conocido popularmente como
Tata Nacho fue una figura familiar en el puerto caminando por la playa o
extasiado con los atardeceres en La Quebrada. Sus composiciones más famosas: La Borrachita, Menudita, Nunca,
nunca nunca; Adiós mi chaparrita, La
Rondalla, Otra vez, y Así
es mi tierra.
Tapia
Colman
Cuando
Simón Tapia Colman llega a México huyendo de la guerra española ya es, no
obstante su juventud, un violinista y compositor de gran reputación. Se
incorpora desde luego a la vida musical mexicana y habrá de honrarla en 1956.
La BBC de Londres estrena mundialmente su obra Leyenda gitana y será el primer mexicano con tal privilegio.
Tapia
Colman residirá por aquel tiempo en Acapulco y aquí formará y dirigirá un
conjunto coral con acapulqueños entonaditos. Destacarán en el grupo sus
hijas Gloria y Silvia Tapia Alcázar, ambas notables musicólogas. Silvia, con
el nombre artístico de Prisma, ganará en 1986 el festival OTI nacional con
su canción De color de rosa.
Integrante
de aquel conjunto, Alma R. de Pano recuerda entre los trabajos memorables del
maestro Tapia un arreglo coral al son guerrerense El palmero (palmero sube a la
palma, sube a la palma palmero, y de los cocos más grandes hazle su carga al
arriero), incluido en el catálogo del músico.
(Nos
adelantamos a los respingos de los acapulqueños con raíces colimotas. El
Palmero de Colima es otro. Tiene una música similar pero sus versos
distintos. En la tierra de Enrique Salazar Abaroa le piden descogollar la
palma para hacerte tu sombrero/ de esos
que se están usando. La versión guerrerense, no es por nada, pero es
mucho más alegre por su estribillo: como
que te vas, como que te vas, como que te vienes, pero vida mía que borracha
vienes). Y no se hable más.
Juanito
Arteta
Juan
Arteta vino de España con la Banda de Madrid, conocida durante la guerra como
la banda del Quinto Regimiento del comandante Enrique Lister, heroico y
legendario. La dirigía el maestro Rafael Oropeza, un músico de gran talento
quien apenas llegue a México escribirá dos pasodobles: Mujer
mexicana y Carlos Arruza.
A la
desintegración del conjunto, sus cuarenta componentes –todos ellos músicos
de carrera– se integran a las agrupaciones de Bellas Artes o bien a las
muchas orquestas de baile. En este último caso se encuentra el trompetista
Arteta, quien se incorpora a la de Juan S. Garrido.
Pasa el
tiempo y un buen día el centro nocturno Playa Suave (a un lado del mercado de
artesanía Noa Noa), anuncia aquí la presentación de la internacional
orquesta de Juanito Arteta y su trompeta de oro. Un repertorio al día y
arreglos magníficos a la big band,
le granjearán la simpatía de la chamacada y entonces echará raíces en
Acapulco.
Mendiolea
El
periodista Rodolfo Mendiolea, autor en los cuarenta de ¿Adonde irán? (las almas que
han sufrido) fue burócrata en la aduana marítima de Acapulco y lo que
aquí haya escrito permanece inédito
Cuate
Castilla
Miguel
Mirón González de Castilla, uno de los famosos Cuates Castilla, compositores y trovadores veracruzanos, radicó en
el puerto los últimos años de su existencia logrando captar afectos y
simpatías. Sus más populares tonadas son Flor
Silvestre, El pastor, Mi
segundo amor, Plegaria guadalupana y La
negrita Concepción.
Adiós
Acapulco
Así se
titula –Adiós Acapulco– una de
las más recientes ofrendas a la ciudad y puerto por un creador no guerrerense
(1966). Martín Urieta Solano, es él y ha sido elevado a los cuernos de la
luna con su canción Mujeres divinas,
un diálogo etílico entre un misógino y un hipócrita. Digo.
El
también famoso intérprete –con voz más rasposa que lija del cero–
recibió por la obra el Mérito Civil del ayuntamiento de Rogelio de la O
Almazán (1994-96). Otras de sus canciones pegadoras son Urge,
Qué de raro tiene, Jaula dorada, La vida es una
copa de licor y Bohemio de afición.
Creación ésta última del paisanito calentano Gerardo Reyes.
Antes
que salga
del
puerto mi velero
el canto
más sincero
le
quiero dedicar
a mi
Acapulco
refugio
de viajeros
manchita
de luceros
que
duermen en el mar
Hoy me
despido
del
bello paraíso
me voy
porque es preciso
del
sueño despertar
Si por
mi fuera
al cielo
le pidiera
que
aquí cuando yo muera
me
permita reposar
Estoy a
punto de partir
muy
lejos de Acapulco
buscaré
mi porvenir
Cómo
quisiera regresar
volver a
ver sus playas
sus
palmeras y su mar
Estoy a
punto de zarpar
si lejos
de Acapulco
se
apresura mi final
quiero
que me hagan sepultar
Aquí
donde es el reino
del
paisaje universal
Por
donde quiera
se ven
enredaderas
floreando
en sus laderas
de magia
tropical
A mi
morena besé
por vez
primera
allá
por la Costera
su
avenida principal
Cuando
ilumina
la luna
la bahía
Es una
romería de
luz y de
color
puerto
querido
que hoy
dejo tan florido
no eches
al olvido
que yo
fui trovador